DEBATE SOBRE EL
TEMOR AL DENTISTA
Agujas tan
delgadas como un cabello humano; anestesias tópicas, que se aplican antes del
pinchazo inicial, y, sobre todo, mucha confianza y comprensión por parte del
doctor: ésos son los factores que, a juicio del odontólogo Hernán Toro
Castillo, han permitido disminuir considerablemente el miedo ante la casi
inevitable visita al dentista.
“Ha habido una
evolución tremenda. Un ochenta por ciento de la gente ya no tiene problemas”,
dice el profesional, atribuyendo el temor al origen de su oficio. “La historia
dice que el dentista era el barbero, el tipo que llegaba al pueblo para
afeitar y sacar los dientes. Incluso con él iba un ayudante que hacía sonar un
bombo, para tratar de que no se escucharan los gritos”, admite.
-Pero
mucha gente aún le tiene miedo.
-Principalmente
los niños, que básicamente le tienen miedo a lo desconocido. Eso se combate
con afecto, conversando con ellos y explicándoles qué es lo que va a pasar.
También hay adultos que tienen una especie de trauma y eso se puede controlar,
por ejemplo, con ansiolíticos, sedándolos un poco.
-¿Me está
diciendo que no es doloroso?
-Fundamentalmente
es un tema sicológico. El paciente está esperando que le duela y, cuando eso
sucede, magnifica. Incluso hay gente que llega diciendo “no me va a entrar la
anestesia”, en circunstancias de es muy raro que a alguien no le haga efecto.
-¿Y qué
pasa cuando de todas maneras duele?
-Si es así, yo
paro y dejo todo para otra sesión. No tengo por qué no creerle a un paciente
que me dice que le duele y pienso que ningún dentista tiene derecho a hacer
sufrir a un paciente.
-¿Hay
alternativas para esos pacientes?
-Si es mucho el
dolor, es posible usar anestesia general, algo que se suele hacer con los
niños discapacitados. Una vez incluso hice una extracción con un hipnotizador,
pero fue un caso muy especial y no volví a hacerlo, porque la persona que
traje no me daba la suficiente confianza.