En las últimas décadas, muchos
de nuestros países han vivido un cambio radical en la forma cómo se brinda a
la población los servicios de salud y se pueden identificar claras tendencias
regionales que caracterizan sin duda el modo de práctica de la profesión
odontológica.
Por
ejemplo, se puede verificar en las principales ciudades latinoamericanas, un
aumento significativo en el número de facultades de odontología y un
crecimiento desmesurado en la cantidad de odontólogos, excediéndose con
frecuencia la relación de 1 odontólogo por cada 2,000 personas, sugerida por
la Organización Mundial de la Salud.
Esta
sobre oferta de servicios odontológicos contribuyó a su vez a la
disminución progresiva en los márgenes de utilidad en odontología y en los
costos de los tratamientos dentales ofertados a la población, sobre todo en
las sociedades más pobres y con peores indicadores sociales y sanitarios.
Por
otro lado, se ha dado una tímida incorporación de herramientas de gerencia,
administración y marketing a la prestación del servicio odontológico, lo
cual permitió que una pequeña parte del sector dental se organizara y
brindara propuestas para viabilizar la atención odontológica social,
dándose luego la aparición y el desarrollo de empresas odontológicas,
grandes clínicas dentales, redes de profesionales y centros odontológicos
multiespecialidad, que son en la actualidad los principales actores en la
prestación del servicio odontológico privado gerenciado.
En
la mayoría de los casos, el establecimiento del denominado mercado de
servicios odontológicos se dio dentro del marco de las leyes sanitarias y de
privatización de la salud en nuestros países, existiendo adicionalmente con
frecuencia reglamentos emitidos por los Ministerios de Salud y las
instituciones públicas y privadas correspondientes.
De
este modo, la práctica odontológica se fue normatizando y cada día es más
frecuente para el odontólogo de práctica privada realizar trámites, llenar
formularios y estar familiarizado con los planes de atención y los sistemas
de trabajo de las compañías aseguradores y financiadoras de salud.
Asimismo,
varió notablemente el posicionamiento de la odontología en la sociedad y se
modificaron profundamente los patrones de relación entre el odontólogo y el
paciente, existiendo en la actualidad en términos generales una relación
más horizontal y directa.
A
pesar de que existen por un lado, marcadas diferencias en los niveles de
cobertura de nuestros sistemas de salud y de acceso al servicio profesional de
nuestras poblaciones y de que por otro lado haya sido muy variable el grado de
participación de los odontólogos en estos procesos de cambio, se puede
aceptar como válido el hecho que en la actualidad se han creado mecanismos
para procurar que un mayor número de personas consuman servicios
odontológicos en nuestros países.
Esto
sin duda plantea un escenario complejo, pues se trata de un proceso de cambio
en el cual se ha dado una redistribución del poder y de los recursos
económicos dentro del gremio odontológico. Y en este marco, las críticas y
los cuestionamientos a las leyes y los mecanismos de trabajo actuales suelen
no ser ya muy productivas.
Lo
que se debe procurar es conducir la formación del recurso humano en
odontología, de modo tal que se inserten al mercado profesionales con una
concepción integral de su rol en la sociedad y de sus funciones en el sistema
de salud y que sea capaz de gerenciar con liderazgo su empresa odontológica.
Adicionalmente,
se requieren de nuevas propuestas y un mayor nivel de participación activa
del gremio odontológico, siempre teniendo como norte la viabilidad y
factibilidad a largo plazo y el mejoramiento progresivo de los indicadores de
salud bucal de nuestras sociedades.