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Enero 2004
Odontología
Ejercicio Profesional. Marketing dental y Gerencia en Odontología |
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El gran poder de las
pequeñas ideas
Víctor Rimaneth Lajo Soto |
Introducción
El mundo
desarrollado está en proceso de cometer un suicidio nacional colectivo. Sus
ciudadanos no están produciendo suficientes bebés para reproducirse, y la causa
es bastante clara. Su población más joven ya no está en condiciones de soportar
la carga creciente de una clase pasiva cada vez mayor. Solamente pueden
compensar esa carga creciente reduciendo en el otro extremo del espectro de la
dependencia, lo cual significa tener menos hijos o ninguno.
Desde luego,
las tasas de nacimiento pueden aumentar nuevamente, aunque hasta ahora no existe
el más mínimo signo de un nuevo auge de la natalidad en ninguna nación
desarrollada. Pero aún cuando las tasas de nacimiento aumentaran de la noche a
la mañana se necesitarían 25 años antes de que esos nuevos bebés llegarán a ser
adultos completamente educados y productivos. En otras palabras, durante los
próximos 25 años la sub población de las naciones desarrolladas es un hecho
consumado y por lo tanto tiene implicancias para sus sociedades y economías.
No habrá una
potencia económica mundial dominante, por que ninguna nación desarrollada tiene
la población de base para sostener ese rol. No puede haber una ventaja
competitiva a largo plazo para ninguna nación, industria ni compañía, porque
ningún dinero ni tecnología puede compensar, durante un período prolongado, los
crecientes desequilibrios en los recursos laborales.
Las
metodologías de entrenamiento desarrolladas durante las dos guerras mundiales –
principalmente en los Estados Unidos – ahora hacen posible elevar la
productividad de una mano de obra preindustrial no calificada hasta niveles
altísimos en muy poco tiempo, como lo demostró Corea hace 30 años y ahora
Tailandia. La tecnología – la nueva tecnología de marca – está disponible por lo
general en forma muy económica en el mercado abierto.
La única
ventaja comparativa de las naciones desarrolladas es la oferta de trabajadores
instruidos. Ésta no es una ventaja cualitativa, las personas educadas en
los países emergentes son exactamente tan capaces como sus contrapartes en el
mundo desarrollado. Pero cuantitativamente, las naciones desarrolladas
tienen una gran supremacía. Convertir esta ventaja cuantitativa en una
supremacía cualitativa es una manera – y quizá la única – de que las naciones
desarrolladas mantengan su posición competitiva en la economía mundial.
LA TEORIA DE LOS NEGOCIOS
En mucho
tiempo – quizá desde fines de los años cuarenta o comienzos de los cincuenta –
no ha habido tantas nuevas técnicas gerenciales importantes como las que hoy
existen: la reducción empresarial, la fuente de provisión externa, la
gestión de calidad total, el análisis del valor económico, la diferenciación (benchmarking),
la reestructuración (reengineering).
Cada una
constituye una herramienta poderosa. Pero con las excepciones de la provisión
externa y la reestructuración, estas herramientas están destinadas a hacer de
una manera diferente lo que ya está haciendo. Son herramientas operativas sobre
"cómo hacer" algo.
Sin embargo,
"qué hacer" está llegando a ser el desafío cada vez más importante que
enfrentan las gerencias, especialmente las gerencias de las grandes compañías
que han disfrutado de un éxito a largo plazo. La historia es conocida: una
compañía que apenas ayer fue una superestrella se encuentra estancada y
frustrada, en dificultades y a menudo en una crisis aparentemente incontrolable.
La causa de
origen de casi todas estas crisis no es que las cosas se hagan de manera
deficiente. En realidad, en la mayoría de los casos, se hacen las cosas
correctas – pero improductivamente. ¿Qué explica esta aparente paradoja?
Las
suposiciones sobre las cuales se ha desarrollado y manejado la organización ya
no concuerdan con la realidad. Estas son las suposiciones que determinan la
conducta de toda organización, dictan sus decisiones sobre qué hacer y qué
no hacer y definen lo que la organización considera resultados significativos.
Estas
suposiciones conciernen a los mercados, a la identificación de clientes y
competidores, a sus valores y su conducta.
Conciernen a la tecnología y su dinámica, a las ventajas y
desventajas de una compañía.
Cada vez que
una gran organización atraviesa dificultades – y especialmente si ha sido
exitosa durante muchos años – la gente le echa la culpa a la indolencia, a la
complacencia, a la arrogancia y a las burocracias gigantescas. ¿Es una
explicación posible? Si. Pero rara vez es la importante o correcta.
Pero por cada
uno de estos aparentes hacedores de milagros, hay una gran cantidad de
directores ejecutivos capaces cuyas organizaciones sucumben. No podemos depender
de los hacedores de milagros para rejuvenecer una teoría de los negocios
obsoleta más de lo que podemos depender de ellos para curar otros tipos de
enfermedades graves.
Ellos
comienzan con el diagnóstico y el análisis. Reconocen que alcanzar los objetivos
y crecer rápidamente exigen una reconsideración profunda de la teoría de los
negocios. No descartan el fracaso inesperado como el resultado de la
incompetencia de un subordinado ni como accidente, sino que lo tratan como un
síntoma del "fracaso de los sistemas". No se atribuyen el mérito por el
éxito inesperado, sino que lo tratan como un desafío a sus suposiciones.
Aceptan que
la obsolescencia de una teoría es una enfermedad degenerativa que pone en
peligro la subsistencia. Y saben y aceptan el viejo principio del cirujano –
demostrando en el tiempo – en cuanto a la toma de una decisión eficaz: una
enfermedad degenerativa no se podrá curar con dilación. Requiere una acción
firme.
EL GRAN PODER DE LAS PEQUEÑAS
IDEAS
¿Acaso el
planeamiento de largo alcance es solamente para la gran compañía?
¿El
planeamiento de largo alcance significa predecir que el futuro determinará y
adaptará las acciones de la compañía a las tendencias anticipadas?
A juzgar por
sus acciones, muchos ejecutivos responderían afirmativamente a estas preguntas.
Pero están equivocados. ¡La respuesta correcta a
ambas es un rotundo no!
El futuro no
puede ser conocido. La única cosa cierta acerca de él es que será diferente,
más que un no nacido aún, amorfo, indeterminado. Puede ser planeado mediante
la acción premeditada. Y lo único que puede motivar eficazmente esa acción es
una idea – una idea de una economía diferente, de una tecnología diferente o de
un mercado diferente explotado por una empresa diferente.
Pero las
ideas siempre comienzan siendo pequeñas. Ése es
el motivo por el cual el planeamiento de largo alcance no sólo es para la gran
compañía. También es la razón por la cual la pequeña empresa realmente puede
tener una ventaja al intentar planear el futuro en el presente.
Lo nuevo, lo
diferente, cuando se estima en dólares, siempre parece tan pequeño e
insignificante que suele ser empequeñecido por el volumen total de los negocios
existentes en la gran compañía.
Los pocos
millones de dólares en ventas que podría producir una nueva idea en los próximos
años, aun cuando sea rotundamente exitosa, parecen tan insignificantes en
comparación con los cientos de millones que producen los negocios existentes en
una gran compañía que esos dólares a veces se pasan por alto.
Y sin embargo
los nuevos negocios requieren una gran cantidad de esfuerzo. Tanto que la
pequeña empresa a menudo está mucho más dispuesta a emprender la tarea. Por eso,
ésta es una buena razón para que la gran compañía organice un esfuerzo de
planeamiento especial en el largo plazo; de lo contrario es posible que nunca
encuentre oportunidad para algo que no sea la tarea actual.
Pero, desde
luego, la pequeña empresa que hace un buen trabajo planeando el futuro en el
presente no seguirá siendo "pequeña" por mucho tiempo. Toda gran empresa exitosa
en la actualidad fue alguna vez – y a menudo muy recientemente, como en el caso
de IBM o Xerox – una pequeña empresa basada en
una idea de lo que debería ser el futuro.
No obstante,
esta "idea" tiene que ser una idea empresarial – con potencial y
capacidad de producir riqueza – expresada en un negocio dinámico, operativo y
productivo, y concretada a través de acciones y una conducta empresarial.
Implícita en la idea empresarial siempre está la pregunta: "¿Qué cambio
importante en la economía, el mercado o el conocimiento nos permitiría conducir
a la empresa de la manera en que realmente preferiríamos conducir a la empresa
de la manera en que realmente obtendríamos los mejores resultados económicos?".
La pregunta
fundamental no debería ser: "¿Cómo será la sociedad del futuro?". Ésta es
la pregunta de un reformador social, del revolucionario o del filósofo – no del
empresario.
En vista de
que este criterio parece tan limitado, tan egoísta, los historiadores
frecuentemente lo han pasado por alto. Han descuidado el impacto que ha tenido
el empresario innovador. Desde luego, la gran idea filosófica ha tenido efectos
mucho más profundos.
Aunque, por
otro lado, muy pocas ideas filosóficas han tenido algún efecto. Y si bien cada
idea empresarial es mucho más limitada, la mayor parte de ellas han sido
eficaces. Como resultado, los empresarios innovadores, como grupo, han tenido
mucho más impacto sobre la sociedad de lo que creen los historiadores.
El mismo
hecho de que sus ideas no sean "grandes conceptos" – ideas que abarquen a toda
la sociedad o a todo el conocimiento, sino "pequeñas ideas" que sólo afectan un
área estrecha – hace que sean mucho más viables. Las personas que poseen estas
ideas pueden equivocarse acerca de todo lo demás en la economía o sociedad del
futuro. ¿Pero qué importante con tal que sean aproximadamente acertados en
cuanto a su propio objetivo empresarial estrecho?
Todo lo que
necesitan para ser exitosa es solamente un pequeño desarrollo específico. Es
cierto que algunas – muy pocas – grandes ideas filosóficas llegan a ser notas al
pie de página en los libros de historia; pero muchas pequeñas ideas
empresariales se llegan a cotizar en la bolsa de valores.
Busquemos en
la historia algunas pequeñas ideas que hayan conducido a grandes resultados.
Pero antes citaremos algunas ideas a partir de
las cuales se desarrollaron industrias enteras. ( Después consideraremos algunas
ideas de las cuales surgieron las grandes corporaciones )
El banco
comercial
La innovación
empresarial que ha tenido el mayor impacto fue la que en el siglo pasado
convirtió la propuesta teórica del filósofo social francés. Claude Henry Saint –
Simón, en un banco. Saint – Simón partió del concepto del entrepreneur, como lo
había concebido antes su compatriota, el economista J.B Say, para desarrollar un
sistema filosófico en torno del rol creativo del capital.
La idea de
Saint – Simón llegó a concretarse a través de un banco comercial: el famoso
Crédit Mobilier que sus discípulos, los hermanos Pereire, fundaron en París a
mediados del siglo XIX . El Credit Mobilier iba a ser el promotor consciente de
la industria a través de la administración de los recursos de circulante de la
comunidad. Llegó a ser el prototipo de todo el sistema bancario del entonces
"subdesarrollado" continente europeo en la época de los Pereire – comenzando con
Francia, los Países Bajos y Bélgica. Luego, los imitadores de los Pereire
fundaron bancos comerciales de Alemania, Suiza, Austria, Escandinavia e Italia,
que se convirtieron en los principales agentes para el desarrollo industrial de
esas naciones.
La industria
química
Sin duda, la industria
química moderna surgió en Inglaterra. A mediados del siglo XIX esta nación, con
su industria textil altamente desarrollada, era el principal mercado para los
productos químicos. También era el país de origen de los grandes científicos de
la época: Michael Faraday y Charles Darwin.
En realidad
la industria química moderna se inició con un descubrimiento inglés: el
descubrimiento de Perkins del tinte de anilina en 1856. Sin embargo, 20 años más
tarde el liderazgo por el descubrimiento de Perkins en la nueva industria
(aproximadamente en 1875) había pasado claramente a Alemania. Los empresarios
alemanes contribuyeron a la idea empresarial que estaba ausente en Inglaterra:
el resultado de la investigación científica, la química orgánica en este caso,
se pudo transformar directamente en aplicaciones comerciales.
La
comercialización moderna
Las empresas
privadas más poderosas en la historia probablemente fueron manejadas por la casa
japonesa de los Mitsui, que antes de su disolución después de la Segunda Guerra
Mundial se calculó que empleaba un millón de personas en todo el mundo, de
acuerdo con las estimaciones de las autoridades norteamericanas de ocupación.
La idea
empresarial implícita en este negocio era la del comerciante como un principal
de la actividad económica, no como un mero intermediario. Esto significaba
precios fijos para el consumidor. Y también que los Mitsui ya no actuaran como
agentes en la negociación con los artesanos y fabricantes. Ellos compraban por
su propia cuenta y encargaban mercadería estandarizada para ser fabricada de
acuerdo con sus especificaciones.
La
distribución masiva
No hace falta
una gran imaginación para hacer exitosa una idea empresarial. Todo lo que puede
ser necesario es un trabajo sistemático que hará efectivo en el futuro algo que
ya ha ocurrido. Por ejemplo, generalmente los nuevos desarrollos en la economía
y el mercado ocurrirán mucho antes de la distribución. Sin embargo, el hecho de
organizar la distribución puede hacer más eficaz el cambio – y de ese modo
generar un verdadero crecimiento empresarial.
Por ejemplo,
el canadiense Willard Garfield Weston observó que cuando a fines de la Segunda
Guerra Mundial las amas de casa inglesas comenzaron a pedir pan empaquetado en
rebanadas, no existía un sistema de distribución adecuado para satisfacerlas con
lo que ellas deseaban comprar y dónde deseaban comprarlo. Debido a esta pequeña
idea, en unos pocos años surgió una de las compañías más grandes de
comercialización de alimentos en Gran Bretaña.
Las cadenas
que venden al descuento
Con frecuencia, han sido pequeñas las ideas de las cuales han surgido las
grandes corporaciones. He aquí algunos ejemplos.
IBM
Thomas J.
Watson, el empresario que fundó y desarrolló IBM, no vio el desarrollo
incipiente de la tecnología comercial. Pero tuvo la idea de procesar la
información como un concepto unificador sobre el cual desarrollar una empresa.
IBM había sido durante un largo tiempo una empresa muy pequeña y limitada a una
tarea tan terrenal como llevar los libros mayores de contabilidad y la rendición
de cuentas. Pero estaba dispuesta a dar el salto - de una tarea totalmente
inconexa de la época de guerra – cuando llegó la tecnología que hizo posible el
procesamiento de datos por medio de computadoras electrónicas.
Sears,
Roebuck & Co.
Los hombres que construyeron
Sears, Roebuck & Co. – Richard Sears, Julius Rosenwald, Albert Loeb, y
finalmente Robert E. Wood – tenían intereses sociales activos y una imaginación
social vivaz. Pero ninguno de ellos pensó en rehacer la economía. Incluso dudo
que la idea de un mercado masivo – en oposición al tradicional mercado de
calidad – se les haya ocurrido hasta mucho después de 1930. Desde el principio,
los fundadores de Sears & Roebuck tenían la idea de que se podía hacer que el
dinero del hombre pobre tuviera el mismo poder adquisitivo que el del hombre
rico.
El movimiento
cooperativista en Europa había prosperado principalmente sobre la base de esa
idea. Sin embargo, Sears & Roebuck era la primera empresa en los Estados Unidos
que se basaba en ella. Se comenzó con la pregunta: "¿Qué convertiría al
campesino en un cliente de una empresa minorista?" La respuesta fue simple:
"Necesita estar seguro de obtener bienes de la misma calidad confiable que la
gente de la ciudad pero a un precio más bajo".
Bata
La idea
empresarial básica puede ser simplemente una imitación de algo que surte efecto
en otra nación o en otra industria. Por ejemplo, cuando Thomas Bata, el
fabricante de calzado eslovaco, volvió a Europa desde los Estados Unidos después
de la Primera Guerra Mundial, se le ocurrió la idea de que toda la población en
Checoslovaquia y los Balcanes podía usar zapatos como lo hacían todos en los
Estados Unidos. "El campesino va descalzo", se afirma que dijo, "no porque es
demasiado pobre, sino porque no hay zapatos". Lo que era necesario para lograr
que esta visión de un campesino calzado se hiciera realidad era alguien que le
suministrara un zapato barato y estandarizado, pero bien diseñado y durable,
como se había hecho en los Estados Unidos.
Sobre la base
de esta analogía con los Estados Unidos, Bata se inició sin capital en un taller
alquilado, y en unos pocos años construyó la empresa de calzado más grande de la
Europa pre-nazi y una de las compañías más exitosas del Viejo Continente.
Hacer que el
futuro ocurra requiere esfuerzo más que "talento". Seguramente, el individuo con
una imaginación creativa tendrá más ideas imaginativas. Pero no es tan probable
que las ideas más imaginativas resulten ser verdaderamente exitosas.
La
creatividad, que cobra tanta importancia en las discusiones sobre innovación, no
es el problema real. Por lo general, hay más ideas en cualquier organización,
incluyendo a las empresas, de las que se pueden aplicar. Haga esta pregunta en
cualquier compañía – incluso en las aparentemente moribundas - : ¿Qué aspecto de
nuestra compañía, de nuestra sociedad o de nuestro grado de conocimiento darían
a nuestra empresa su mayor oportunidad si solamente pudiéramos hacer que eso
sucediera?" Surgirán docenas de respuestas de parte de la gerencia. Por lo
general, no nos falta ideas – ni siquiera ideas buenas y útiles. Lo que falta,
más que productos o procesos, es una disposición de la gerencia a recibir las
ideas con beneplácito, a pedirlas. Después de todo, los productos y procesos son
solamente los vehículos a través de los cuales las ideas llegan a ser efectivas.
Los productos específicos y los procesos del futuro a menudo ni siquiera se
pueden imaginar.
Finalmente,
la idea debe pasar la prueba del compromiso personal. ¿Realmente creemos en la
idea? ¿Realmente queremos ser ese tipo de personas, hacer ese tipo de trabajo,
manejar ese tipo de empresa?
Construir el
futuro requiere coraje. Requiere esfuerzo. Pero también requiere fe.
Comprometerse con lo ventajoso simplemente no es práctico. No pasará las pruebas
sucesivas. Ya que ninguna idea semejante es infalible – tampoco debería serlo.
La única idea
acerca del futuro que debe fracasar es la idea aparentemente segura, la idea sin
riesgo, que se considera incapaz de fallar. Las ideas sobre las cuales se
construya la empresa del mañana deben ser inciertas; nadie puede realmente
predecir lo que serán ni cuándo se convertirán en realidad. Deben ser
arriesgadas; por supuesto, deben tener una probabilidad de éxito, pero también
una probabilidad de fracaso. Si no son inciertas ni riesgosas simplemente no son
ideas prácticas para el futuro.
Conclusión
No es
absolutamente necesario que todas las empresas busquen la idea que
determinará el futuro y comiencen a trabajar sobre su realización. En
realidad, muchas gerencias empresariales ni siquiera han hecho efectivo su
presente – y a pesar de eso sus compañías de algún modo sobreviven durante un
tiempo. Las grandes empresas, en particular, parecen capaces de subsistir un
largo tiempo sobre la base del coraje, el esfuerzo y la visión de sus primeros
ejecutivos antes de debilitarse y declinar.
Pero el
futuro siempre llega, tarde o temprano. Y siempre es diferente. Aún la compañía
más poderosa tendrá dificultades si no trabaja hacia el futuro. Perderá
importancia y liderazgo. Todo lo que quedará serán los gastos generales de una
gran compañía. No habrá ni control ni comprensión de lo que está sucediendo.
Al no
atreverse a asumir el riesgo de hacer que el futuro ocurra, la gerencia por
omisión asume el riesgo mayor de ser sorprendida por lo que sucederá. Éste es un
riesgo que aún la compañía más grande y rica no se puede permitir. Y es un
riesgo que ni siquiera la compañía más pequeña necesita correr.
LA DISCIPLINA DE LA INNOVACIÓN
La innovación
es la función específica del emprendimiento, ya sea en una compañía existente,
es una institución de servicio público o en una nueva empresa iniciada por un
solo individuo en el medio familiar. Es el medio por el cual el empresario crea
nuevos recursos generadores de riqueza o incrementa los recursos existentes con
un potencial mejorado para producir riqueza.
Hoy existe
una gran confusión acerca de la definición adecuada de emprendimiento. Algunos
observadores utilizan el término para referirse a todas las pequeñas empresas;
otros, a todas las empresas nuevas. Sin embargo, en la práctica una gran
cantidad de empresas bien establecidas se comprometen en emprendimiento
sumamente exitosos. El término, por lo tanto, no alude al tamaño o la edad de
una empresa, sino a cierto tipo de actividad. En el núcleo de esa actividad está
la innovación: el esfuerzo de crear un cambio deliberado, concentrado en el
potencial económico o social de una empresa.
Fuentes de
innovación
Desde luego,
hay innovaciones que surgen de un rasgo de ingenio. Sin embargo, la mayoría de
las innovaciones, especialmente las exitosas, resultan de una búsqueda
deliberada y consciente de oportunidades de innovación, que se encuentran
solamente en unas pocas situaciones.
Existen
cuatro áreas de oportunidad dentro de una compañía o industria:
También
existen tres fuentes adicionales de oportunidad fuera de una compañía, en su
medio social e intelectual:
-
Cambios
demográficos
-
Cambios en
la percepción
-
Nuevo
conocimiento
En realidad, estas fuentes se superponen.
Si bien pueden ser diferentes en la naturaleza de su riesgo, dificultad,
complejidad y en el potencial para la innovación se pueden encontrar en más de
un área a la vez. Pero combinadas dan cuenta de la gran mayoría de todas las
oportunidades de innovación.
Los sucesos
inesperados
Quince años
más tarde, cuando todos creían que las computadoras estaban concebidas para el
trabajo científico avanzado, las empresas inesperadamente mostraron interés en
una máquina que pudiera hacer las planillas de pagos. Univac, que tenía la
máquina más avanzada, desdeñó las aplicaciones empresariales. Pero IBM
inmediatamente comprendió que enfrentaba un posible éxito inesperado, rediseñó
lo que básicamente era la máquina de Univac para ser aplicada en las planillas
de pagos y a los cinco años se convirtió en líder de la industria de la
computación, una posición que ha mantenido hasta la fecha.
El fracaso
inesperado también puede ser una importante fuente de innovación. Todo el mundo
sabe del fracaso más grande en la historia automotriz: el modelo Edsel de la
Ford Motor Company. Pero lo que pocas personas parecen saber es que el fracaso
del Edsel fue el fundamento para gran parte del éxito posterior de la compañía.
Ford planeó el Edsel, el automóvil más cuidadosamente diseñado en la historia
automotriz norteamericana, para proporcionar a la compañía una línea completa de
productos con los cuales competir con GM. Cuando el modelo fracasó, a pesar de
todo el planeamiento, la investigación de mercado y el diseño incluido en él,
Ford comprendió que algo estaba ocurriendo en el mercado del automóvil que iba
en contra de las suposiciones básicas sobre las cuales GM y todos los demás
habían diseñado y vendido los automóviles. El mercado ya no estaba dividido
principalmente en segmentos por grupos de ingreso; repentinamente, el nuevo
principio de la segmentación era lo que ahora llamamos "estilos de vida". Las
respuestas inmediatas de Ford fueron el Mustang y el Thunderbird: los autos que
le dieron a la compañía una personalidad diferente y la restauraron como líder
de la industria.
Las
incongruencias
Alcon
Industries fue uno de los grandes éxitos de la década de los sesenta porque Bill
Connor, el fundador de la compañía, aprovechó una incongruencia en la tecnología
médica. La operación de cataratas es el tercero o cuarto procedimiento
quirúrgico más frecuente en el mundo. Durante los últimos 300 años, los médicos
la sistematización hasta el punto de que el único paso "anticuado" que quedara
era el corte de un ligamento. Los cirujanos del ojo habían aprendido a cortar el
ligamento con un éxito total, pero era un procedimiento tan diferente del resto
de la operación y tan incompatible con ella que ellos a menudo le temían. Era
una incongruencia.
Los médicos
conocían desde hacía 50 años una enzima que podía disolver el ligamento sin
tener que cortarlo. Todo lo que hizo Connor fue agregar una sustancia
preservante a esta enzima que le asegurara algunos meses de vida in vitro. Los
cirujanos aceptaron de inmediato el nuevo compuesto, y Alcon se encontró con un
monopolio a nivel mundial. Quince años más tarde, Nestlé adquirió la compañía
por un precio excesivo.
Semejante
incongruencia dentro de la lógica o ritmo de un proceso es sólo una posibilidad
de la cual pueden surgir las oportunidades de innovación. Otra fuente es la
incongruencia entre las realidades económicas. Por ejemplo, cada vez que una
industria tiene un mercado en expansión pero márgenes de ganancias declinantes -
como fue el caso de las industrias siderúrgicas de las naciones desarrolladas
entre 1950 y 1970 – existe una incongruencia. Una respuesta innovadora: las
miniacerías.
Las
necesidades del proceso
Cualquiera
que haya conducido en Japón sabe que este país no cuenta con un sistema de
autopistas moderno. Sus rutas todavía siguen los caminos trazados para – o por –
las carretas de bueyes en el siglo X. Lo que hace que el sistema sirva para los
automóviles y camiones es una adaptación del reflector usado sobre las
autopistas norteamericanas desde comienzos de los años treinta. Este reflector
le muestra a cada conductor los otros vehículos que se están aproximando desde
cualquiera de las seis direcciones. Esta invención menor, que permite que el
tránsito circule fluidamente y con un mínimo de accidentes, aprovechó una
necesidad del proceso.
Los cambios
en la industria y el mercado
Los gerentes
pueden creer que las estructuras de la industria han sido dictadas por el Buen
Dios, pero pueden – y ocurre a menudo - cambiar de la noche a la mañana. Este
cambio crea una gran oportunidad para la innovación.
Uno de los
grandes éxitos empresariales de los Estados Unidos en las últimas décadas ha
sido la firma comisionista de Donaldson, Lufkin & Jenrette (DL&J), recientemente
adquirida por la Equitable Life Assurance Society. DL&J fue fundada en 1961 por
tres hombres jóvenes, todos graduados de la Harvard Business School, quienes
comprendieron que la estructura de la industria financiera estaba cambiando
mientras los inversores institucionales llegaban a ser predominantes. Estos
jóvenes prácticamente no tenían capital ni conexiones. Aun así, a los pocos
meses, su empresa se había convertido en líder en la transición a las comisiones
negociadas y en uno de los protagonistas estelares de Wall Street. Fue el
primero en ser incorporado y cotizado en la bolsa.
Los cambios
demográficos
Entre las
fuentes de innovación externas, las demográficas son las más confiables. Las
contingencias demográficas tienen períodos de maduración; por ejemplo, toda
persona que integre la fuerza laboral norteamericana para el año 2000 ya ha
nacido. Sin embargo, como los planificadores políticos a menudo pasan por alto
los datos demográficos, aquellos que los tengan en cuenta los aprovechen pueden
cosechar pingües ganancias.
Los japoneses
están adelantados en materia de robótica porque prestan atención a las
estadísticas demográficas. Alrededor de 1970, todos los habitantes de las
naciones desarrolladas sabían que tanto el control de la natalidad como la
explosión educativa continuarían; la mitad o más de los jóvenes estaban
terminando sus estudios secundarios. Por consiguiente, la cantidad de personas
disponibles para los trabajos manuales tradicionales en la industria estaba
destinada a declinar y resultar inadecuada para 1990. todos sabían esto, pero
solamente los japoneses actuaron con previsión y ahora tienen una ventaja de
diez años en la robótica.
Los cambios
en la percepción
"El vaso está
medio lleno" y "el vaso está medio vacío" son descripciones del mismo fenómeno
pero tienen connotaciones significativamente diferentes. Modificar la percepción
de un gerente de un vaso medio lleno a uno medio vacío ofrece grandes
oportunidades de innovación.
Por ejemplo,
todas las evidencias basadas en los hechos indican que en lo últimos años la
salud de los norteamericanos ha mejorado a un ritmo sin precedente - ya sea que
se estime por las tasas de mortandad de los recién nacidos, las tasas de
supervivencia de los ancianos, la incidencia de cánceres (además del cáncer de
pulmón), el porcentaje de cura del cáncer, u otros factores. Aun así, la
hipocondría afecta a todos los norteamericanos. Nunca antes había habido tanta
preocupación por la salud o tanto temor acerca de la salud. Repentinamente todo
parece causar cáncer o afecciones cardiacas o pérdida prematura de la memoria.
Evidentemente, el vaso está medio vacío.
En lugar de
alegrarse por las grandes mejoras en materia de salud, los norteamericanos
parecen enfatizar lo lejos que están todavía de la inmortalidad. Esta visión de
las cosas ha creado muchas oportunidades para las innovaciones: mercados para
las revistas sobre el cuidado de la salud, para todos los tipos de alimentos
saludables y para las clases de ejercicio y los equipos de jogging. El nuevo
negocio en más rápido crecimiento en 1983 fue una compañía que fabrica equipos
de ejercicios para el hogar.
El nuevo
conocimiento
Entre las
innovaciones que han hecho historia sobresalen las que se basan en el
conocimiento nuevo – ya sea científico, técnico o social. Son las superestrellas
del emprendimiento; ellas consiguen la publicidad y el dinero. Son lo que la
gente generalmente cita cuando habla de innovación, aunque no todas las
innovaciones que se basan en el conocimiento son importantes. Algunas son
insignificantes.
Las
innovaciones basadas en el conocimiento difieren de todas las otras en el tiempo
que requiere, en sus porcentajes de fracaso, y en su predicción, así como en los
desafíos que plantean a los empresarios. Como la mayoría de las
"superestrellas", pueden ser temperamentales, caprichosas, y difíciles de
manejar. Por ejemplo, tienen el lapso de gestación más prolongado de todas las
innovaciones. Hay un intervalo largo entre el surgimiento del nuevo conocimiento
y su asimilación en la tecnología aplicable. Luego, hay otro período extenso
antes de que esta nueva tecnología aparezca en los procesos, los servicios o los
productos del mercado. En general el intervalo entre el comienzo del proceso y
sus resultados es de casi 50 años, una cifra que no se ha reducido
apreciablemente a lo largo de la historia.
Los
principios de la innovación
Como la
innovación es conceptual y perceptible, los innovadores también deberían salir y
observar, indagar y escuchar. Los innovadores exitosos utilizan ambos
hemisferios de sus cerebros. Tienen en cuenta las cifras. Tienen en cuenta a las
personas. Determinan analíticamente cómo tiene que ser la innovación para
satisfacer una oportunidad. Consideran a los usuarios potenciales para estudiar
sus expectativas, sus valores y sus necesidades.
Para ser
eficaz, una innovación tiene que ser simple y concentrada. Debería lograr sólo
una cosa; de lo contrario, confunde a la gente. En realidad, el mayor elogio que
puede recibir una innovación es que la gente diga: "¡Esto es obvio! ¿Por qué no
habíamos pensado en eso?¡Es tan simple!". Incluso la innovación que crea nuevos
usuarios y nuevos mercados debería estar dirigida a una aplicación específica,
clara y cuidadosamente planeada.
En realidad,
nadie puede vaticinar si una innovación determinada terminará siendo una gran
empresa o un logro modesto. Pero aun cuando los resultados sean modestos, la
innovación exitosa desde el principio aspira a determinar las normas, la
dirección de una nueva tecnología o de una nueva industria, para crear la
empresa que está – y seguirá estando – a la vanguardia del resto. Si una
innovación no apunta al liderazgo desde el principio, es improbable que sea
suficientemente innovadora.
Sobre todo,
la innovación es esfuerzo más que genialidad. Esto requiere conocimiento y a
menudo inventiva. Y también requiere concentración. Evidentemente, hay personas
que son más talentosas que otras como innovadoras, pero sus talentos residen en
áreas bien definidas. En realidad, los innovadores rara vez trabajan en más de
un área. Con todos sus logros innovadores sistemáticos, Edison trabajó solamente
en el campo de la electricidad. Un innovador en áreas financieras, como el
Citibank, es improbable que se embarque en innovaciones sobre los servicios de
asistencia médica.
En la
innovación como en cualquier otro esfuerzo, hay talento, hay ingenio y hay
conocimiento. Pero cuando todo está dicho y hecho, lo que la innovación requiere
es un esfuerzo deliberado y concentrado. Si el esmero, la perseverancia y el
compromiso están ausentes, el talento, el ingenio y el conocimiento no tienen
ningún efecto.
Desde luego,
hay muchas otras cosas que emprender además de la innovación sistemática: por
ejemplo, las estrategias empresariales diferentes y los principios de la gestión
empresarial, que son igualmente necesarios en la empresa establecida, en la
organización de servicio público y en el nuevo emprendimiento. Pero el verdadero
fundamento del emprendimiento comercial – como una práctica y como una
disciplina - es el ejercicio de la innovación sistemática.
LA INFORMACIÓN QUE LOS EJECUTIVOS
REALMENTE NECESITAN
Empero, aun
cuando hemos sobrestimado y desestimado las nuevas herramientas, no hemos
logrado comprender que cambiarán drásticamente las tareas a emprender. La
historia nos ha enseñado reiteradamente que los conceptos y herramientas son
mutuamente interdependientes e interactivos. Se modifican recíprocamente. Esto
es lo que ahora está ocurriendo con el concepto que llamamos empresa y con las
herramientas que llamamos información. Las nuevas herramientas nos permiten – en
realidad, pueden obligarnos a – ver nuestras empresas de manera diferente:
La
información para la creación de riqueza
Las empresas
gana para generar riqueza, no para controlar costes. Pero este hecho evidente no
se refleja en las estimaciones tradicionales. Los estudiantes de primer año de
la carrera contable aprenden que el balance general refleja el valor de
liquidación de la empresa y proporciona a los acreedores la información en el
peor de los casos. Pero la empresas no se administran normalmente para ser
liquidadas. Tienen que ser administradas como negocios que marchan, es decir,
para la creación de riqueza. Para lograr esto, los ejecutivos necesitan
información que les permita tomar decisiones informadas. Se requieren cuatro
conjuntos de herramientas de diagnósticos: información básica, información sobre
la productividad, información sobre la competencia e información acerca de la
asignación de recursos escasos. Juntas, estas herramientas constituyen el
instrumento para administrar la empresa actual.
Información
básica
Las
herramientas gerenciales de diagnóstico más antiguas y ampliamente utilizadas
son el flujo de caja, las proyecciones de liquidez y las estimaciones estándar,
como la relación entre los inventarios de los comerciantes y las ventas de las
nuevas unidades; la cobertura de los ingresos para el pago de los intereses
sobre una hipoteca; y las relaciones entre las cuentas pendientes a más de seis
meses, los activos totales y las ventas. Se pueden comparar con las estimaciones
que un médico hace en un examen físico de rutina: peso, pulso, temperatura,
presión sanguínea y análisis de orina. Si estas lecturas son normales, no nos
dicen mucho. Pero si son anormales, indican un problema que se debe identificar
y tratar. Estas estimaciones se podrían llamar información básica.
Información
sobre la productividad
El segundo
conjunto de herramientas para el diagnóstico empresarial concierne a la
productividad de los recursos clave. La más antigua de ellas – típica de la
Segunda Guerra Mundial – estima la productividad de la mano de obra. Ahora
lentamente estamos desarrollando estimaciones, aunque todavía muy primitivas,
para la productividad de la tarea basada en el conocimiento y el servicio. Sin
embargo, el hecho de estimar solamente la productividad de los trabajadores, se
trate de empleados de oficina u obreros de fábrica, ya no nos brinda la
información adecuada sobre la productividad. Necesitamos datos sobre la
productividad del factor total.
Información
sobre la competencia
Un tercer
conjunto de herramientas concierne a las competencias. Desde el artículo
premonitorio de C.K Parlad y Gary Hamel, "La competencia clave de la compañía",
hemos sabido que el liderazgo estriba en ser capaz de hacer algo que los otros
no pueden hacer de ningún modo y les resulta difícil de hacerlo aun
deficientemente. Estriba en las competencias clave que combinan el valor del
mercado o del consumidor con una habilidad especial del productor o proveedor.
Es el informe
detallado de las innovaciones en toda la especialidad durante un período
determinado. ¿Cuáles innovaciones fueron verdaderamente exitosas? ¿Cuántas de
ellas fueron nuestras?¿Nuestro rendimiento está en proporción con nuestros con
nuestros objetivos - y con la orientación del mercado? ¿O con nuestra posición
en el mercado – y con nuestra inversión en investigación? ¿Nuestras innovaciones
exitosas son en las áreas de mayor crecimiento y oportunidad? ¿Cuántas de las
oportunidades de innovación verdaderamente importantes hemos perdido? ¿Porqué?
¿Por qué no las vimos? ¿O porque las vimos pero las desechamos? ¿O porque
cometimos una torpeza? ¿Y cómo convertimos una innovación en un producto
comercial? Una buena iniciativa para eso, admitámoslo, es la evaluación más que
la estimación. Plantea las preguntas más que contestarlas, pero plantea las
preguntas correctas.
Información
acerca de la asignación de los recursos
La última
área en la cual se necesita una información diagnóstica para administrar la
empresa actual a fin de generar riqueza es la asignación de los recursos
escasos: el capital y el personal productivo. Estos dos recursos convierten en
acción toda la información que la gerencia posea acerca de su empresa.
Determinan si la empresa está operando eficaz o ineficazmente.
En cambio, en
la empresa, la promoción con las expectativas específicas – en cuanto a lo que
el designado debería lograr – y la evaluación sistemática del resultado son
prácticamente desconocidas. En el esfuerzo de crear riqueza, los gerentes
necesitan asignar recursos humanos tan pertinente y reflexivamente como asignan
el capital. Y los resultados de esas decisiones se deberían informar y estudiar
cuidadosamente.
Dónde están
los resultados
Estos cuatro
tipos de información sólo nos ilustran acerca de la empresa actual. Informan y
dirigen las tácticas. Pero para la estrategia, necesitamos información
organizada acerca de la situación. La estrategia tiene que estar basada en la
información sobre los mercados, los consumidores y no consumidores; sobre la
tecnología en la industria propia y otras; sobre las finanzas a nivel mundial; y
sobre la economía mundial cambiante. Ya que allí es donde están los resultados.
Una causa
grave del fracaso empresarial es la suposición frecuente de que las condiciones
– impuestos, legislación social, preferencias del mercado, canales de
distribución, derechos de propiedad intelectual, y muchas otras – deben ser lo
que pensamos que son o al menos lo que pensamos que deberían ser. Un sistema de
información adecuado tiene que incluir información que permita a los ejecutivos
cuestionar esa suposición. Debe inducirlos a formularse las preguntas
apropiadas, no sólo comunicarles la información que ellos esperan. Eso supone
que los ejecutivos saben qué información necesitan. Además, es necesario que
obtengan esa información sobre una base regular. Por último, ellos necesitan
integrar sistemáticamente la información en su proceso de toma de decisiones.
Otra razón
por la cual hay una necesidad de ayuda externa es que la información tiene que
estar organizada de tal modo que cuestione y desafíe la estrategia de una
compañía. Suministrar información no es suficiente. La información tiene que
estar integrada con la estrategia, ambas tienen que poner a prueba las
suposiciones de la compañía y desafiar su perspectiva actual.
EL ADVENIMIENTO DE LA NUEVA
ORGANIZACIÓN
La
información es un conjunto de datos que tienen importancia y un propósito. Por
eso convertir los datos en información requiere conocimiento. Y el conocimiento
por definición es especializado. (En realidad, las personas verdaderamente bien
informadas tienden a la especialización excesiva, cualquiera que sea su
disciplina, precisamente porque en ella siempre hay mucho más para aprender.
La
organización basada en la información requiere muchos más especialistas en
conjunto que las compañías basadas en el mando – control a las cuales estamos
habituados. Además, los especialistas se pueden encontrar en las operaciones, no
en las oficinas centrales de las empresas. En cambio, la organización operativa
tiende a convertirse en una organización de especialistas de todo tipo.
Las
organizaciones basadas en la información necesitan centralizar la tarea
operativa como la asesoría legal, las relaciones públicas y, desde luego, las
relaciones laborales. Pero la necesidad de personal en los servicios – es decir,
de personal sin responsabilidades operativas que solamente asesoran, aconsejan o
coordinan – disminuye drásticamente. En su gerencial central, la organización
basada en la información necesita pocos especialistas, si alguno.
Debido a su
estructura más plana, la gran organización basada en la información se parecerá
mucho más a las empresas del siglo pasado que a las grandes compañías actuales.
Sin embargo,
anteriormente, todo el conocimiento tal como era residía en el personal
superior. El resto eran asistentes o ayudantes, que en su mayor parte hacían el
mismo trabajo y lo hacían como se les indicaba. En la organización basada en la
información, el conocimiento estará principalmente en las bases, en las mentes
de los especialistas que harán diferentes tareas y se dirigirán ellos mismos.
Por eso la organización típica actual en la que el conocimiento suele estar
concentrado en los staffs administrativos, ubicados más bien inseguramente entre
la gerencia superior y el personal operativo, probablemente será considerada una
fase, un intento de infundir conocimiento desde la cúpula en lugar de obtener
información desde abajo.
Finalmente,
en la organización basada en la información una gran proporción del trabajo se
tendrá que hacer de manera diferente. Los departamentos tradicionales actuarán
como guardianes de las normas, como centros de entrenamiento y designación de
especialistas; no estarán donde se lleve a cabo la tarea. Esto último sucederá
principalmente en los equipos concentrados en la tarea.
Todavía queda
por verse cómo se desarrollarán las fuerzas de tareas para abordar otros
problemas y oportunidades empresariales. Sin embargo, supongo que la necesidad
de una fuerza de tarea, sus atribuciones, su composición y su liderazgo se
tendrán que decidir caso por caso. Por eso la organización que se desarrollará
irá más allá del modelo y puede ser muy diferente de él. Aunque, una cosa es
evidente: eso requerirá una mayor autodisciplina y un mayor énfasis sobre la
responsabilidad individual en las relaciones y en las comunicaciones.
Decir que la
tecnología de la información está transformando a las empresas comerciales es
simple. Pero lo que esta transformación requerirá de las compañías y las
gerencias superiores es mucho más difícil de descifrar. Por eso me parece que es
útil buscar indicios en otros tipos de organizaciones basadas en la información,
como el hospital, la orquesta sinfónica y la ex administración británica en la
India.
Pero el mejor
ejemplo de una gran organización exitosa basada en la información, y sin
gerencia media alguna, ha sido la administración civil británica en la India.
Los
británicos administraron el subcontinente indio durante 200 años, desde mediados
del siglo XVIII hasta la Segunda Guerra Mundial, sin introducir cambios
fundamentales en la estructura organizacional ni en la política administrativa.
La administración pública en la India jamás tuvo más de 1000 miembros para
administrar el vasto y densamente poblado subcontinente – una minúscula
proporción (menos del 1 por ciento) de las legiones de mandarines y eunucos
palaciegos empleados para administrar la no menos populosa China. La mayoría de
los británicos eran bastante jóvenes; un hombre de 30 años era un sobreviviente,
especialmente en los primeros años. La mayor parte vivían solos en puestos
fronterizos aislados con el compatriota más próximo a un día o dos de viaje, y
durante los primeros cien años no había telégrafo ni ferrocarril.
La estructura
de la organización era totalmente plana. Cada funcionario de distrito respondía
directamente al "Coo", el secretario político provincial. Y como había nueve
provincias, cada secretario político tenía al menos 100 personas que dependían
directamente de él, muchas veces lo que permitía la doctrina del período de
control británico. A pesar de eso, el sistema funcionó notablemente bien, en
gran parte debido a que estaba destinado a asegurar que cada uno de sus miembros
tuviera la información que necesitaba para hacer su tarea.
Cada mes el
funcionario del distrito pasaba un día entero redactando un informe completo
para el secretario político de la capital provincial. Analizaba cada una de sus
tareas principales – eran solamente cuatro, cada una claramente definida.
Describía con detalle lo que había esperado que sucediera con respecto a cada
una de ellas, lo que realmente sucedió, y por qué, si había alguna discrepancia,
las dos diferían. Luego escribía lo que esperaba que sucediera en el mes
siguiente con cada una de las tareas clave y qué iba a hacer al respecto,
planteaba preguntas acerca de la política y comentaba las amenazas, necesidades
y oportunidades a largo plazo. Por su parte, el secretario político "redactaba
un acta" de cada uno de esos informes – es decir que respondía con un comentario
escrito.
En otras
palabras, las organizaciones basadas en la información requieren objetivos
comunes, claros y simples que se traduzcan en acciones particulares. Sin
embargo, como indican los ejemplos citados, las organizaciones basadas en la
información también necesitan estar concentradas en un objetivo o, a lo sumo, en
unos pocos.
El otro
requerimiento de una organización basada en la información es que todos asuman
responsabilidad en cuanto a la información. El fagotista en la orquesta lo hace
cada vez que toca una nota. Los médicos y auxiliares médicos trabajan con un
sistema elaborado de informes y con un centro de información, la enfermería en
el área de internación. El funcionario de distrito en la India asumía esta
responsabilidad cada vez que redactaba un informe.
La clave para
este sistema es que todos se pregunten: ¿Qué es lo que depende de mí en esta
organización y qué debo informar? ¿Y de quiénes, a su vez, dependo yo? La lista
de cada persona siempre incluirá a los superiores y subordinados. Pero lo
nombres más importantes en esa lista serán los de los colegas, las personas con
quienes la relación fundamental que uno mantiene es la coordinación. La relación
del médico internista, el cirujano y el anestesista es un ejemplo. Pero la
relación de un bioquímico y un farmacólogo, del director médico a cargo de las
pruebas clínicas y del especialista en marketing de una compañía farmacéutica no
es diferente.
También
requiere que cada parte asuma la responsabilidad de la información más completa.
La
responsabilidad de los otros en cuanto a la información se comprende cada vez
más, especialmente en las compañías de mediana envergadura. Pero la
responsabilidad propia todavía se pasa por alto. Es decir que todos en una
organización deberían pensar constantemente qué información necesitan para
completar la tarea y para hacer una contribución.
Éste puede
ser el cambio más radical en la manera como todavía se manejan las empresas,
incluso las más altamente computarizadas. En ellas, el personal supone que
cuanto más datos hay, más información se tiene – lo cual fue una suposición
perfectamente válida en el pasado cuando la información era escasa, pero condujo
a la sobrecarga de datos y al oscurecimiento de la información, que ahora son
copiosos. O piensa que los especialistas en información saben qué datos
necesitan los ejecutivos y profesionales para obtener información.
Pero los
especialistas en información son fabricantes de herramientas. Pueden decirnos
qué herramienta utilizar para martillar las tachuelas del tapizado en una silla.
Y necesitamos decir si deberíamos tapizar una silla.
La mayoría de
las grandes empresas tiene poco en común con los ejemplos que hemos estado
considerando. Sin embargo, para seguir siendo competitivas
– quizás incluso para sobrevivir - tendrán que convertirse en organizaciones
basadas en la información, y con bastante rapidez. Tendrán que cambiar los
viejos hábitos y adquirir otros nuevos. Y cuanto más exitosa haya sido una
compañía, más difícil y doloroso será este proceso. Pondrá en jaque los puestos,
el status y las oportunidades de una gran parte del personal en la organización,
especialmente las personas de mediana edad con una larga carrera en la gerencia
media que suelen ser las menos versátiles y las que se sienten más seguras en su
trabajo, en sus puestos, en sus relaciones y en su conducta.
La
organización basada en la información también planteará sus propios problemas
gerenciales. Considero como particularmente críticos:
-
El
desarrollo de premios, reconocimiento y oportunidades profesionales para los
especialistas.
-
La creación
de una visión unificada en una organización de especialistas.
-
El
planeamiento de una estructura gerencial para una organización de fuerzas de
tareas.
-
Asegurar la
asistencia, preparación y examen del personal de la gerencia superior.
Ahora estamos
entrando en un tercer período de cambio: la transición de la organización de
mando y control, la organización en departamentos y divisiones, a la
organización basada en la información, la organización de los especialistas en
el conocimiento. Ya podemos percibir, aunque sólo sea indistintamente, lo que
será la organización del futuro. Podemos identificar algunas de sus principales
características y requerimientos. Podemos indicar los problemas fundamentales de
los valores, la estructura y la conducta. Pero todavía nos queda por delante la
verdadera tarea de desarrollar la organización basada en la información – el
desafío gerencial del futuro.
LA NUEVA SOCIEDAD DE
ORGANIZACIONES
En esta
sociedad, el conocimiento es el principal recurso para los individuos y para la
economía en su conjunto. La tierra, la mano de obra y el capital – los factores
de producción tradicionales del economista – no desaparecen, pero llegan a ser
secundarios. Se pueden obtener, y obtener fácilmente, siempre que haya
conocimiento especializado. Sin embargo, el conocimiento especializado por sí
mismo no produce nada. Sólo llega a ser productivo cuando está integrado a una
tarea. Y por eso una sociedad del conocimiento también es una sociedad de
organizaciones: el propósito y función de todas las organizaciones, tanto
comerciales como no comerciales, es la integración de los conocimientos
especializados en una tarea común.
En
particular, ya conocemos las tensiones y problemas fundamentales que enfrentan
la sociedad de organizaciones: la tensión creada por la necesidad de estabilidad
de la comunidad y la necesidad de estabilidad de la comunidad y la necesidad de
desestabilizar de la organización; la relación entre el individuo y la
organización y las responsabilidades del uno con la otra; la tensión que surge
de la necesidad de autonomía de la organización y el interés de la sociedad en
el Bien Común; la demanda creciente de organizaciones socialmente responsables;
la tensión entre especialistas con conocimientos especializados y el rendimiento
como equipo. Todos estos serán problemas fundamentales en los años que vendrán,
especialmente en el mundo desarrollado. No se resolverán mediante una proclama,
filosofía ni legislación. Serán resueltos donde surjan: en cada organización y
en la oficina del gerente.
En cuanto a
los gerentes, la dinámica del conocimiento impone una condición clara: cada
organización tiene que desarrollar la administración del cambio dentro de su
propia estructura.
Por un lado,
esto significa que cada organización tiene que prepararse para el abandono de
todo lo que hace. Los gerentes tienen que aprender a cuestionar periódicamente
cada proceso, cada producto, cada procedimiento, cada política: "Si ya no
estuviéramos haciendo esto, ¿empezaríamos a hacerlo sabiendo lo que ahora
sabemos?". Si la respuesta es no, la organización debe preguntarse "Entonces,
¿qué hacemos ahora?". Y tiene que hacer algo, y no decir: "Hagamos otro
análisis". En realidad, las organizaciones cada vez más tendrán que planear el
abandono en lugar de intentar prolongar la vigencia de un producto, política o
práctica exitosa, algo que ahora solamente han afrontado unas pocas grandes
compañías japonesas.
Por otro
lado, toda organización debe dedicarse a crear algo nuevo. Específicamente, cada
organización tiene que apoyarse en tres prácticas sistemáticas. La primera es el
mejoramiento sostenido de todo lo que la organización hace, el proceso que los
japoneses llaman kaizen. Todos los artistas a lo largo de la historia han
practicado el kaizen, o el auto-perfeccionamiento constante y organizado. Pero
hasta la fecha solamente los japoneses – quizá debido a su tradición del Zen -
lo han incorporado a la vida diaria y a la actividad de sus organizaciones
empresariales (si bien no en sus universidades particularmente resistentes al
cambio). El objetivo del kaizen es mejorar un producto o servicio de modo que
llegue a ser algo verdaderamente diferente en un plazo de dos o tres años.
En segundo
lugar, toda organización tendrá que aprender a aprovechar su conocimiento, es
decir, a desarrollar la próxima generación de aplicaciones de sus propios
éxitos. Una vez más, hasta ahora las empresas japonesas han hecho todo lo
posible en este intento, como lo demuestra el éxito de los fabricantes de
productos electrónicos en el desarrollo de un nuevo producto tras otro,
provenientes de la misma invención norteamericana, al magnetófono. Pero la
explotación exitosa de su éxitos también es una de las ventajas de las iglesias
pastorales norteamericanas en rápido crecimiento.
Finalmente,
toda organización tendrá que aprender a innovar – y la innovación ahora se puede
y se debe organizar – como un proceso sistemático. Y después, desde luego, se
volverá al abandono, y el proceso se iniciará nuevamente. A no ser que esto se
haga, la organización basada en el conocimiento pronto se tornará obsoleta,
perderá su capacidad de rendimiento y con eso la habilidad para atraer y retener
al personal informado y capacitado del cual depende su productividad.
La necesidad
de organizarse para el cambio también requiere un alto grado de
descentralización. Esto es así porque la organización debe estar preparada para
tomar decisiones rápidas. Y esas decisiones se deben basar en el conocimiento –
del rendimiento, del mercado, de la tecnología y de los múltiples cambios en la
sociedad, el medio, la demografía y el conocimiento que brindan oportunidades
para la innovación si son advertidos y utilizados.
Sin embargo,
todo esto significa que las organizaciones de la sociedad post capitalista deben
trastocar, desorganizar y desestabilizar la comunidad en forma constante.
Además, cada
organización tiene una sistema de valores que está determinado por su tarea. En
todos los hospitales del mundo, la asistencia sanitaria se considera la misión
fundamental. En todas las escuelas del mundo, el aprendizaje se considera la
misión fundamental. En todas las empresas del mundo, producción y distribución
de bienes o servicios se considera la misión fundamental. Para que la
organización rinda en un alto nivel, sus miembros deben creer que lo que están
haciendo es, en última instancia, la contribución individual a la comunidad y a
la sociedad de la cual dependen todos los otros.
Por lo tanto,
en su cultura la organización siempre trascenderá a la comunidad. Si la cultura
y los valores de una organización están en conflicto con los de la comunidad, la
organización debe prevalecer – o de lo contrario no hará su contribución social.
"El conocimiento no conoce fronteras" dice un viejo refrán. Siempre ha habido un
conflicto entre "comunidad y togas"desde que se estableció la primera
universidad hace más de 750 años. Pero es conflicto – entre la autonomía que
necesita la organización para alcanzar su más alto rendimiento y los reclamos de
la comunidad, entre los valores de la organización y los de la comunidad, entre
las decisiones de la organización y los intereses de la comunidad – es inherente
a la sociedad de organizaciones.
Ahora todas
las organizaciones suelen decir: "El personal es nuestro activo más importante".
Pero pocas practican lo que predican, mucho menos creen en lo que dicen. La
mayoría todavía cree, aunque quizá no conscientemente, lo que creían los
empleadores del siglo XIX: el personal nos necesita más de lo que nosotros lo
necesitamos. Pero, en realidad, las organizaciones tienen que competir por el
personal tanto como compiten por los productos y servicios – y quizá más. Tienen
que atraer al personal, retenerlo, reconocerlo y premiarlo, motivar al personal,
servirlo y satisfacerlo.
Como la
organización moderna consiste en especialistas instruidos, tiene que ser una
organización de iguales, de colegas y asociados. Ningún conocimiento se debe
clasificar en un rango superior a los otro; cada uno debe ser estimado por su
contribución a la tarea común más que por una superioridad o inferioridad
inherente. Por lo tanto, la organización moderna no puede ser una organización
de un jefe y sus subordinados. Debe estar organizada como un equipo.
EL NUEVO DESAFÍO DE LA
PRODUCTIVIDAD
Los
trabajadores de los servicios y del conocimiento abarcan una amplia gama que va
de los científicos investigadores y los cirujanos cardíacos a las mujeres
diseñadoras, los gerentes de tienda y los jóvenes de 16 años que despachan
hamburguesas en los restaurantes de comidas rápidas los sábados al mediodía. Su
categoría también incluye a las personas cuya tarea las convierte en "operadores
de máquinas": lavaplatos, conserjes, operadores de procesamiento de datos. Pero
en lo que concierne a su diversidad en el conocimiento, habilidad,
responsabilidad, condición social y sueldo, los trabajadores de los servicios y
del conocimiento son notablemente parecidos en dos aspectos cruciales: lo que no
contribuye a aumentar su productividad y lo que sí contribuye.
Lo primero
que hemos aprendido – y nos costó entenderlo – es lo que no surte efecto. El
capital no puede ser substituido por la mano de obra. Tampoco la nueva
tecnología por sí misma genera una más alta productividad. En la fabricación y
distribución de bienes, el capital y la tecnología son factores de producción,
para utilizar el término de los economistas. En la tarea de los servicios y del
conocimiento, son herramientas de producción. La diferencia es que un factor
puede reemplazar a la mano de obra, mientras una herramienta puede o no
substituirla. El hecho de que las herramientas contribuyan o dificulten la
productividad depende de lo que la gente haga con ellas; por ejemplo, del
propósito para el cual están destinadas o de la habilidad del usuario. Por
ejemplo, hace treinta años estábamos seguros de que la eficiencia de la
computadora conduciría a reducciones masivas en la dotación de empleados
administrativos y de oficina. La promesa de una mayor productividad condujo a
inversiones masivas en equipos de procesamiento de datos que ahora rivalizan con
la tecnología de procesamiento de la materia prima (es decir, de la maquinaria
convencional). Pero el personal administrativo y de oficina se ha incrementado a
un ritmo mucho más rápido, desde la introducción de la tecnología de la
información. Y prácticamente no ha habido un incremento en la productividad de
los servicios.
Hoy sabemos
que la productividad es la verdadera fuente de las ventajas competitivas. Pero
lo que debemos comprender es que también es la clave para la estabilidad social.
Por ese motivo, comparables a los ya logrados en la productividad fabril, debe
ser una prioridad para los gerentes de todo el mundo desarrollado.
La tarea es
conocida y realizable. Pero la urgencia es grande. Para elevar la productividad
de los servicios, no podemos depender totalmente del gobierno o de las
políticas. Ésta es una tarea de los gerentes y ejecutivos de las empresas y las
organizaciones sin fines de lucro. En realidad,
es la primera responsabilidad social en la sociedad del conocimiento.
Bibliografía
" El gran
poder de las pequeñas ideas " Peter Drucker.
Lajo V. El gran poder d
elas pequeñas ideas.
Odontología Ejercicio Profesional 2003;5(1): http://www.odontomarketing.com
(10.01.2004)
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a la edición de Enero del 2004
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