“La razón no me ha enseñado nada.
Todo lo que yo sé me ha sido dado por el corazón” León Tolstoi
“El que quiera tener razón y habla
solo, de seguro logrará su objetivo” Goethe
RESUMEN
Estamos desenvolviéndonos dentro
de un nuevo Siglo XXI en donde se manifiestan grandes transformaciones en
muchas disciplinas que requieren ser tomadas en cuenta a fin de enfrentar las
repercusiones de la Globalización, especialmente en lo concerniente a lo
económico, tecnológico, social, cultural.
Desde luego, la gerencia no puede
ignorar esta realidad, sobretodo, cuando se nota, se siente como caen
rápidamente todo tipo de muros y barreras entre las naciones al mismo tiempo
que se amplía la brecha en el nivel de desarrollo humano al que acceden los
distintos pueblos y en donde Venezuela, caso nuestro, no puede esto ignorarse,
más en su presente, que es crítico en lo político, cultural y social.
De ahí, la relevancia de este
artículo de analizar cómo la Globalización debe ser interpretada por la
gerencia.
ALCANCE, REPERCUSIONES
Nos comenta la Lic. María Inés
Castillo de la Universidad de Carabobo, participante del Programa de Postgrado
de Calidad y Productividad, que no cabe la menor duda, que el mundo se ve
invadido por formas de producción y consumo, manifestándose una preocupación
por el deterioro incontenible de los recursos naturales, el avance de la
pobreza, la penetración cada vez más dinámica de la Globalización que engloba
un proceso de creciente internacionalización del capital financiero,
industrial y comercial, nuevas relaciones políticas internacionales y el
surgimiento de nuevos procesos productivos. Distributivos y de consumo
deslocalizados geográficamente, una expansión y un uso intensivo de la
tecnología sin precedentes.
Lo cierto, que la gerencia
moderna, debe considerar en este presente, la identidad cultural de los
diversos pueblos en la actualidad que se va homogenizando o generalizando
según ciertas pautas comunes en marcha hacia una cultura estandarizada. Sin
duda alguna, este proceso es propiciado por los poderes generadores de nuevas
necesidades de consumo, que manejan a su vez los medios de comunicación social
y la producción ofrecida.
No se puede ignorar tampoco,
señala María Inés Castillo, de que la nueva escena sociocultural que se
presenta ante nuestros ojos en este siglo, dentro de la cual desfilan ciertos
procesos reveladores del cambio, como ser una creciente pérdida de peso de las
instituciones públicas locales y nacionales en beneficio de los conglomerados
empresariales de alcance transnacional , la reformulación de los patrones de
asentamiento y convivencia urbanos, la reelaboración de lo propio, debido al
predominio de los bienes y mensajes procedentes de una economía y una cultura
globalizadas sobre los generados en la ciudad y la nación a las cuales se
pertenece, la consiguiente redefinición del sentido de pertenencia e identidad
de los pueblos y el pasaje del ciudadano como representante de una opinión
pública al ciudadano como consumidor interesado en disfrutar de una cierta
calidad de vida, de aquí entonces, de que cabe cuestionarnos acerca del
impacto negativo que éstos provocan sobre diversas realidades culturales de
los pueblos, en particular sobre sus respectivas identidades, aceptando como
un hecho ineludible la marcha hacia la aldea global, como paradigma de
constitución del mundo con miras a la homogenización del planeta en lo
político, lo económico y social.
No olvidemos como se nos recuerda
además, de que la globalización es fundamentalmente un suceso social, una
forma distinta de establecer las relaciones entre las personas y una manera
distinta de organización del trabajo. Es también una cuestión cultural, dado
que hoy las distintas identidades de los pueblos son interdependientes, y unas
se enriquecen culturalmente con las otras mediante el intercambio de
experiencias.
Lo cierto, que insistimos en
señalar, que la gerencia debe tener presente, que hoy en día, las empresas ya
no se encierran tan solo en sus estrategias de producción, importación o
exportación, sino que diversifican su acción re-exportando a otros países los
productos que importan, o exportando su producción nacional aunque sea en
pequeña escala en un proceso inicial de globalización.
A todo ello se puede agregar, que
la gerencia debe considerar, que el proceso de globalización plantea la
oportunidad de mejorar las condiciones de acceso a los mercados que
anteriormente se hallan fragmentados; es decir, de que los flujos de
información, tecnología y capital han sido los que han incrementado su
movilidad y por consiguiente constituyen los mercados donde más han mejorado
las condiciones de acceso para economías con menor capacidad relativa de
generación interna.
Además, de lo anteriormente
expuesto, consideramos importante el que la gerencia tome en cuenta, de que el
sector empresarial tiene la oportunidad de adoptar y desarrollar una filosofía
de la calidad en función de mejorar y diversificar los proceso productivos o
de servicios según seda el caso, para abarcar nuevos mercados internacionales
y logra un posicionamiento competitivo y estratégico.
Por último, no hay que descuidar
el hecho, de que la globalización económica está redefiniendo los procesos de
manufactura al localizar las fábricas en diferentes partes del mundo, abriendo
las oportunidades pero también significando amenazas para las Pymes, las
cuales además de verse presionadas a cambiar sus paradigmas gerenciales
requieren diseñar nuevos mecanismos de interrelación con el entorno.
Mora C. la gerencia ante la
globalización. Odontología
Ejercicio Profesional 2004;5(9): http://www.odontomarketing.com
(10.09.2004)