Genial
sería si nuestra empresa fuera la única en prestar el servicio
odontológico, darse el lujo de decir que “no”, descansar cuando se
quiera, no tener horario de atención al público, prestar el servicio de
cualquier manera, sentir que no se tiene competencia...usted lo cree
así?.
Yo
pienso que lo anterior es un cuento sacado del libro de las metáforas; desde
ningún punto de vista, ni es bueno ni se le presentará jamás.
No
es bueno porque se termina prestando el servicio de cualquier manera, sin
tener en cuenta las necesidades básicas del cliente, sin respetar los
derechos del cliente, sin respetar el juramento hipocrático, se terminaría
aceptando y viviendo con los errores, en definitiva se terminaría siendo un
profesional mediocre.
La
competencia no se debe ver como un inconveniente, como algo malo, al
contrario, es lo mejor que le puede pasar a una empresa, le voy a dar algunas
explicaciones del porqué es buena la competencia:
PROFESIONALISMO
Y CAPACITACION:
Usted
se verá obligado a volver a los libros, a estudiar de nuevo a volverse mas
investigativo, es decir a capacitarse, a volverse más profesional en todo lo
que haga; a los clientes no hay que subestimarlos ellos perciben con facilidad
un servicio deficiente, carente de profesionalismo, y si vana una primera
consulta, no volverán a la siguiente, y lo peor de todo es que saldrán
hablando mal de usted como profesional y de su empresa; ellos, siempre
estarán buscando el servicio que mayor garantía y profesionalismo les
ofrezca y por ello, estarán dispuestos a cancelar los
honorarios.
MODERNISMO
E INNOVACIÓN:
Usted
se verá obligado a cambiar, a modernizarse, a darle una nueva cara a su
empresa, ampliar la sala de estar o de recibo, el color de las paredes del
consultorio, los sillones de espera, a incluir intangibles, tales como
música, videos, televisión, cartelera en la sala de recibo, buzón de
sugerencias, folletos informativos, revistas actualizadas, periódicos, a
mejorar su actitud, a manejar momentos de verdad, a identificar, ocuparse y
solucionar las necesidades de los clientes, a mejorar los procedimientos
odontológicos, a utilizar materiales de altísima calidad, a ofrecer un
servicio justo a tiempo, etc.
MERCADEO
Y MARKETING:
Usted
se verá obligado a investigar nuevos nichos de mercado, a preguntarse que
sector de la salud oral tiene olvidado, a salirse del a rutina diaria
odontológica de siempre; puede suceder que al hacerlo usted descubra que al
especializarse en determinada rama de la profesión, ofrecerá un servicio
mucho más rentable, económicamente hablando.
Usted
se verá obligado a ofrecer tarifas más flexibles, a ofrecer planes de pago
más prácticos. Lo realmente complicado de la competencia, es cuando se
trabaja pensando solamente en ella, pues al hacerlo se pierde el rumbo, la
brújula de adonde se debe ir, se perderá lo que creo yo muy importante, la
creatividad, su empresa se convertirá en una empresa estática, quieta, lenta
en espera de los movimientos de los demás, es preferible que las otras
empresas lo copien y no que usted copie lo que hacen las otras empresa del
medio.
Pero
el problema de fondo no esta en tener o no competencia, radica, cuando se
quiere oculta en ella la incompetencia profesional.
Odontólogos
incapaces de cambiar tanto personal como profesionalmente, odontólogos
perezosos, miedosos frente a la necesidad del cambio, conformistas.
Un
odontólogo incompetente, es un peligro, hará tratamientos para los cuales no
esta capacitado, sin importante las consecuencias y después no enfrentará
dichas consecuencias, buscará excusas para evadir el problema. Existe un
dicho...”Zapatero a tu Zapato”...cada uno en lo suyo, si la competencia es
del tipo especializada, no de debe actuar como ella sin tener la preparación
necesaria, se debe actuar de la manera más ética posible, y reconocer sin
miedo a ello que no se cuenta con la capacitación para realizar tratamientos
odontológicos especializados. Cuando se actúa de dicha manera, es decir
reconociendo las fallas, se actuará de una manera competente, profesional,
seria y lo más importante, responsable.
Y,
entonces, mi querido lector, usted a que le tiene más miedo, a la competencia
o a la incompetencia.
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Dr. CARLOS ALBERTO ACEVEDO RODRÍGUEZ ODONTÓLOGO COLOMBIA ODONTOEMPRESA@YAHOO.COM
ASESOR EN CALIDAD Y MEJORAMIENTO CONTINUO