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Preparación
de los dentistas del mañana Dr. Gerardo Maupomé Universidad de Columbia Británica, Vancouver, Columbia Británica, Canadá, Centro para la Investigación en Salud, Portland, Oregon, Estados Unidos de América. Correo electrónico: gerardo.maupome@kp.org En
un sentido amplio, educar es ante todo dirigir, encaminar y, sólo en un sentido
específico, instruir mediante la actividad docente. La enseñanza universitaria
odontológica y la práctica dental clínica están por cumplir su primer
centenario como las actividades orientadas a atender la salud de la sociedad
mexicana.
En
esta centuria, la profesión dental ha sido poseedora de gran prestigio. La
sociedad ha financiado de forma continua la preparación de estos especialistas:
la escuela universitaria más grande del país gradúa de 600 a 800 dentistas cada año. A escala nacional se titularon 3 444 nuevos dentistas en 1997.
La
planeación que ha prevalecido hasta ahora supone que cuanto mayor es el número
de personal clínico, la demanda es enfrentada más efectivamente.
Desafortunadamente, hay buenas razones para pensar que la satisfacción de las
necesidades de tratamiento dental no ha ocurrido cabalmente.
La ocasión es propicia para hacer una reflexión acerca de la situación en la que se encuentran la práctica clínica y la enseñanza de la odontología. La pregunta es: ¿hacia dónde se encaminan estas dos actividades? Es necesario pensar acerca de la educación para saber qué esperamos de nuestro esfuerzo y de nuestro dinero como sociedad.
¿En qué situación nos encontramos? Hasta ahora, la inversión de tiempo, dinero y recursos humanos destinados a mejorar la salud bucodental de la población se ha caracterizado por su falta de planeación. Es decir, no sabemos por qué necesitamos tantos dentistas, qué tipo de práctica pueden realmente ejercer, qué problemas bucodentales existen en la población ni cuáles son las maneras más efectivas de resolverlos.
Esto permite presuponer que el alto costo de entrenar a estos profesionales podría estar mejor empleado en medidas alternativas, especialmente diseñadas para enfrentar directamente los problemas existentes. La relativa inoperancia del modelo actual de práctica dental no es nueva, ya que desde hace 20 años sus deficiencias se resumieron en ser un modelo que excluye a gran parte de la población y que se limita a contemplar opciones rehabilitativas en detrimento de las preventivas.
A
pesar de continuar el incremento del número de dentistas, la salud bucodental
del grueso de los mexicanos no ha mejorado, y todavía está afectada por altos
niveles de enfermedades sin tratar (en particular, entre los estratos más
pobres de la población). Era 2.13 veces más probable que niños del Distrito
Federal que acudían a escuelas públicas no recibieran ningún tipo de
tratamiento dental, comparado con niños de escuelas privadas; 79.5% de los niños
de escuelas públicas nunca habían tenido tratamiento en dientes permanentes, a
pesar de requerir atención profesional.1
La manera en la que se ha hecho más evidente el acentuamiento de las contradicciones es en la escasez de pacientes con relación al número de dentistas. Esto ha llevado al esquema de la práctica dental privada a una crisis. En pocas palabras, hay un gran número de dentistas compitiendo entre sí por un pequeño mercado de pacientes, usualmente restringido al medio urbano y a las capas socioeconómicas medias y superiores de la población.
Esta
situación es percibida de manera individual por el dentista en el desarrollo de
su práctica profesional. Sin embargo, no existen análisis objetivos ni modelos
alternativos de parte de las asociaciones de profesionales, las facultades de
odontología, o del sector salud. Los modelos de atención a la salud y los
objetivos de la formación de recursos humanos deben estar cuidadosamente
coordinados para
lograr un nivel de salud bucodental que sea compatible con las expectativas de
la profesión y de la sociedad. Idealmente, esta evaluación de la que hablamos
debería analizar y comparar las implicaciones costo beneficio del sistema
actual de salud bucodental contra sistemas alternativos.
En
muchos países en desarrollo se ha establecido que la adopción de estilos de
vida urbanos y la alimentación con base en alimentos procesados e
industrializados ha dado lugar a graves problemas de salud pública, en general,
y bucodental, en particular, específicamente caries dental. México está
inmerso en una
Es
una opción cara y probadamente insuficiente enfrentar este problema creciente
de urbanización, de cambios de estilo de vida y de alimentación mediante la
rehabilitación de las secuelas de un problema de salud establecido. Sin
embargo, es precisamente a este enfoque al que la sociedad mexicana le ha
apostado, al considerar simplistamente que mientras más dentistas existan, el
nivel de salud bucodental mejorará en consecuencia. ¿Cómo
podríamos proponer una forma más efectiva de procurar una buena salud
bucodental en la población? Una apreciación inicial de las estrategias las siguientes estrategias:
1.
Establecer un programa de salud bucodental a escala nacional, con metas
claramente definidas y verificables de acuerdo con un seguimiento a plazos
definidos de tiempo (corto, mediano y largo).
2.
Instituir la prevención primaria y las medidas de promoción de la salud como
prioridades en la educación universitaria y en la práctica profesional, con la
finalidad de equilibrar los enfoques de rehabilitación actuales.
3. Incorporar a los sistemas oficiales de atención a la salud comunitaria una serie de prioridades preventivas.
4. Regular y reducir la comercialización de bebidas, golosinas y alimentos que inducen a la caries.
5.
Asegurar que la disponibilidad de fluoruros en los programas de salud pública
esté en relación directa con las necesidades preventivas de la población, sin
problemas de acceso y bajo sistemas de vigilancia continua. Es recomendable que
el seguimiento preventivo se evalúe objetivamente, tomando en consideración a
cada grupo, según edad y región del país a la que pertenece.
6.
Desarrollar métodos complementarios para la distribución de fluoruros que,
conjuntamente con el esquema actual de sal doméstica fluorurada, logren una
dosificación dinámica del fluoruro, ligada a estilos de vida conducentes a la
caries. Por ejemplo, estudiar el impacto de ajustar el nivel de
7.
Adaptar, de acuerdo con el tema que nos ocupa, la estructura presente de formación
de recursos humanos a las necesidades de salud bucodental poblacional en el país.
Ahora
bien, la pregunta que surge es: ¿qué perfil es el idóneo para el dentista del
mañana? Los recursos humanos que se encargarán de la atención dental en un
futuro no muy lejano deben ser preparados de forma que su capacitación
corresponda a un nuevo modelo profesional y a una forma superior de organización gremial.
Existen dos componentes inevitables dentro de este nuevo enfoque:
1.
Hay que modificar el énfasis actual en la formación de recursos humanos hacia
la creación de trabajadores comunitarios y terapistas de nivel intermedio. No
es conveniente para la sociedad y para la profesión mantener vigente un sistema de
60 facultades de odontología. De los miles
Después
de clausurar, de acuerdo con un programa de racionalización de recursos previamente
establecido, un número sustancial de facultades de odontología, será posible
reorientar estos fondos hacia modalidades nuevas de formación profesional de
nivel intermedio que satisfagan las necesidades rehabilitativas y preventivas de
la sociedad. Es decir, formar menor número de dentistas y promover, como una
nueva opción, terapistas dentales, para fortalecer así el mercado de trabajo
de los dentistas que ya ejercen su profesión actualmente.
2. Se requiere de fórmulas para reconvertir los recursos humanos disponibles que se graduaron en los últimos 25 años, y que no se han actualizado ni han estado activos en la vida profesional. Esta consideración se basa en la apremiante necesidad de instaurar un servicio dental en las escuelas primarias del país bajo un esquema de trabajo asalariado de los servicios de salud.
Se
buscaría que este esquema tuviera el patrocinio de las asociaciones
profesionales y de las facultades de odontología del país, además de recibir
apoyos financieros de
las secretarías de Salud y Educación Pública. Es decir, convertir a una minoría
de la fuerza de de
problemas clínicos básicos y en la prevención individualizada.
A
mediano plazo, estos nuevos esquemas profesionales y educacionales proveerían
de un modelo de atención bucodental más acorde con las necesidades clínicas y
con la realidad socioeconómica de la población que el modelo de atención
actual. El gasto social en salud ha decrecido en los últimos 20 años y no
parece probable que aumente en un futuro cercano. Carecemos de los grandes
recursos económicos que permitirían financiar ampliamente una fuerza de
trabajo para reparar las secuelas de los problemas dentales sin resolver las
causas. Si no se instauran cambios, la sociedad mexicana seguirá atrapada
dentro de un esquema de formación profesional y de atención dental que es, al
mismo tiempo, tanto inefectivo como ineficiente para mejorar
significativamente la salud bucodental. Referencias
1.
Irigoyen ME, Maupomé G, Mejía AM. Caries
experience and treatment needs
in a 6-to-12-year-old urban child population in relation to socio-economic status.
Community Dent Health 1999;16(4):245-249.
* Artículo publicado en la revista Salud Pública de México. Vol.42 Nº3, Mayo-Junio de 2000 |