|
|
|
Alarman al Papa los cambios en la ética médica
La
ética médica está chocando cada vez más con la moralidad católica, resaltó
ayer Juan Pablo II, quien volvió a condenar el aborto y subrayó la necesidad
de que la objeción de conciencia de los médicos y demás personal sanitario
católico sea respetada y garantizada por todos, especialmente por los
legisladores. "Hasta
hace poco, la ética médica en general y la moralidad católica rara vez
estaban en desacuerdo", dijo el Pontífice a un grupo de ginecólogos y
obstetras católicos que participan de un congreso en Roma. "Sin problemas
de conciencia, los doctores católicos podían ofrecer generalmente a sus
pacientes todo aquello logrado por la ciencia médica". "Pero
esto ha cambiado ahora profundamente", añadió el Papa, "debido a la
llegada de las drogas anticonceptivas y abortivas, la producción de embriones
como parte de la fertilización in vitro, el empleo de células troncales
embrionarias para crear tejidos con fines de trasplante y los proyectos de
clonación". "Ante
esa situación, muchos médicos, ginecólogos y enfermeros, agregó el Papa, se
ven empujados a abandonar la profesión médica o a comprometer sus propias
convicciones. Por ello -insistió el Pontífice- existe un camino, que es el de
la objeción de conciencia, que debe ser respetado por todos, especialmente los
legisladores. La objeción debe ser garantizada -añadió- por las leyes y
garantizada en la práctica". El
Papa habló así ante un grupo de 140 médicos provenientes de 40 países de
todo el mundo. Los médicos participan del congreso sobre el "El futuro de
la obstetricia y de la ginecología: el derecho humano fundamental a ejercer la
profesión y a estar formados de acuerdo con la conciencia". "Se
debe garantizar en la ley y en la práctica -agregó Juan Pablo II- el derecho a
un adiestramiento profesional y a una práctica que sea respetuosa de la
conciencia". |