Sobre los autores:
Dr. Jaime Otero M. - Dr. Jaime
Otero I. (Perú)
Odontólogos con Maestría
en Gerencia de Servicios de Salud, con amplia experiencia de trabajo en la
prestación y gerencia del servicio odontológico y la generación de contenidos,
herramientas y aplicaciones de gerencia, administración y marketing en
Odontología. Docentes del Instituto Panamericano de Gestión de la Salud que
han desarrollado y dictado más de 100 seminario de Marketign dental y Gerencia
en Odontología.
Editores de www.odontomarketing.com
y www.gerenciasalud.com y autores
de 5 libros y más de 300 artículos sobre la especialidad.
Ver otras publicaciones del autor
Ya se ha sido dicho que vivimos
en una sociedad que experimenta una sobre comunicación. Es decir, que
desarrollamos nuestras vidas "bombardeados de información": Internet,
televisión, radio, periódicos, revistas, libros, publicidad, etc.
Basta ver algunos ejemplos de la
vida cotidiana: las ediciones de los diarios contienen mucho más información
que la que una persona promedio puede asimilar por día. Tenemos a nuestro
alcance una oferta incalculable de posibilidades de aprendizaje y medios de
comunicación y los conocimientos ahora se comparten en mucho mayor medida que
antes.
Nuestras culturas valoran cada
día más el nivel de conocimiento de las personas y la Internet y el correo
electrónico terminaron por derribar la mayoría de barreras de intercambio de
información, siendo que nuestra forma de vida y nuestro modo de trabajo como
odontólogos se ven modificadas, querámoslo o no.
Las calles están llenas de
avisos, carteles, banderolas, globos, afiches, pancartas, dibujos y demás
artefactos publicitarios y es frecuente encontrarnos a menudo con personas que
se dedican a entregar volantes, folletos y propaganda de cuanto servicio o
producto podamos imaginar.
¿O Ud. no tiene claramente
identificado qué letreros de "Consultorio Dental" o similar, hay en las
cercanías de su clínica? o ¿qué colega envía promociones por debajo de la
puerta en la localidad en donde Ud. se desarrolla profesionalmente?
Aceptemos que la mente de las
personas recibe constantemente mucha información sobre cosas que se venden y
que luego de realizar un filtro, los datos son acoplados y categorizados
involuntaria e incluso subliminalmente en nuestro sistema nervioso.
La mente trabaja y trabaja en
esto y solo sobreviven los conceptos más fuertes. Fuertes, ya sea porque
tuvimos más exposición a ellos, porque llevaban consigo un mensaje claro que
llamó nuestra atención, porque estuvo adecuadamente vinculado a emociones,
sensaciones o evocaciones que para nosotros resultan agradables, interesantes
o emotivas; porque percibimos que los beneficios de adquirirlos son mayores al
costo de comprarlos; o porque son capaces de satisfacer alguna necesidad
percibida por nosotros o incluso una no percibida, pero latente.
Ante esta realidad innegable, es
imprescindible percatarnos que los mensajes que utilicemos para interactuar
con el mercado deben ser lo más claros y concisos posible. Es mejor caer en la
repetición y lograr la solidez, que disparar hacia todas las direcciones sin
planificar.
Otro aspecto que debemos tener
en cuenta es que es muy necesario encontrar los canales directos y la
metodología correcta para comunicarnos con nuestros clientes antiguos,
actuales y futuros.
Indaguemos y levantemos la
información apropiada, para saber si prefieren que utilicemos correo postal,
correo electrónico, teléfono o si prefieren exclusivamente un trato personal y
directo.
Sepamos identificar qué tipo de
información desea recibir cada cliente. ¿Le interesará recibir ofertas y
promociones? ¿Preferirá sólo material educativo? ¿Le agradará recibir
información sobre distintos aspectos de la salud en general o incluso de otros
temas de interés?
¿Qué temas le resultarán de
interés o de utilidad? ¿Le desagradará que le hablamos de ciertas patologías o
condiciones? Ojo que para algunas personas, tan solo imaginarse que tienen
microorganismos en la boca puede resultar complicado; para otras, pensar en
sangre, operaciones, agujas o anestesia puede resultar alarmante; así como que
para otras, muchos de nuestros mensajes puede producir cierta ansiedad al
relacionarnos con el dolor, el sonido de la turbina, etc.
Aprenda a medir las preferencias
de sus clientes en lo que respecta a la frecuencia de comunicación. A algunas
personas les puede resultar sumamente halagador que su odontólogo les envíe
semanalmente un tip para el cuidado de la salud bucal, pero debemos ser
concientes y aceptar que del mismo modo, existirá otro grupo de pacientes que
se sentirían invadidas o abrumadas con este tipo de mensajes.
Allí tiene otra área para
procurar una mejora en su consultorio dental. La comunicación con sus
pacientes y con su entorno geográfico y social. Analice cómo viene llevando
este tema. Recuerde que el que no emite un mensaje claro, corre el riesgo de
pasar desapercibido.
Piense en que los pacientes
informados son mejores pacientes. Avance hacia una mejor Odontología y
comuníquese fuerte y claro.
Otero
J. Comunicación en Odontología. Odontología
Ejercicio Profesional 2004;5(4): http://www.odontomarketing.com
(10.04.2004)