Sobre los autores:
Dr. Jaime Otero M. - Dr. Jaime
Otero I. (Perú)
Odontólogos con Maestría
en Gerencia de Servicios de Salud, con amplia experiencia de trabajo en la
prestación y gerencia del servicio odontológico y la generación de contenidos,
herramientas y aplicaciones de gerencia, administración y marketing en
Odontología. Docentes del Instituto Panamericano de Gestión de la Salud que
han desarrollado y dictado más de 100 seminario de Marketign dental y Gerencia
en Odontología.
Editores de www.odontomarketing.com
y www.gerenciasalud.com y autores
de 5 libros y más de 300 artículos sobre la especialidad.
Ver otras publicaciones del autor
Mucho sabemos los odontólogos de promoción de la salud y prevención de las
enfermedades bucales. Disponemos del conocimiento necesario para garantizar
salud bucal a un grupo social determinado, pero estos principios no son
aplicados de manera rutinaria y coherente, cuando el profesional labora en su consultorio particular.
Conocemos los factores que
intervienen en la aparición y la progresión de la lesión de caries, hemos
interiorizado que la enfermedad es multifactorial, entendemos
con claridad los fundamentos físico químicos del cambio del pH, la implicancia
de la presencia de placa
bacteriana, las características microbiológicas y bioquímicas del ecosistema, los mecanismos dinámicos de desmineralización y remineralización
que afectan a las piezas dentarias cuando se someten a condiciones
determinadas,
la influencia de la dieta cariogénica y muchos otros factores más, acerca de las
características de la enfermedad más frecuente en el mundo.
Proclamamos a nuestros pacientes
que regresen cada 6 meses, que se cepillen 3 veces al día, que usen hilo
dental y enjuagatorio bucal diariamente, pero en el fondo, aunque duela
escribirlo, muchas veces ni nosotros mismos creemos en los beneficios de la
Odontología ni la aplicamos rutinariamente en nuestras propias bocas y en las
bocas de nuestro entorno más cercano.
Y muchas veces perdemos el
enfoque tanto a nivel individual, con nosotros mismos o nuestros pacientes,
como poblacional, con nuestra clientela. Por ejemplo, no aplicamos indicadores de
caries dental en el grupo humano que atendemos, ni identificamos rutinariamente
sujetos con alto riesgo de caries dental.
Siendo autocríticos, debemos aceptar
que muchas veces nos limitamos a curar y a ver el avance de la enfermedad y hacemos poco
por interrumpir el círculo vicioso y eliminar el o los factores que están
ocasionando que nuestro paciente, una persona en particular, tenga el o los
factores que lo condicionan a estar enfermo crónicamente.
Mantenemos por décadas a un
individuo como paciente y sin analizar profundamente nuestra intervención,
empezamos por colocar sellantes y flúor, para luego colocar resinas y
amalgamas cada vez más grandes y sin darnos cuenta, muchas piezas que están a
nuestro cargo terminan recibiendo tratamientos pulpares y técnicas
reconstructivas mayores, como: incrustaciones, espigos y coronas. Seguimos
haciendo extracciones y nuestra especialidad protética sigue siendo una de las
más concurridas en nuestros congresos y eventos odontológicos.
Entendemos perfectamente la
fisiología de la inflamación gingival y cómo una gingivitis puede constituir
el inicio de un cuadro periodontal más cruento. Entendemos las implicancias
que tiene la salud periodontal con la salud general del individuo de manera
bidireccional y cómo la oclusión juega un rol crucial en el avance de la
enfermedad.
Egresamos de la facultad siendo
muy buenos especialistas. Quizás sabiendo más de lo necesario para instaurar
medidas para resolver en el mediano plazo el serio problema dental de nuestros
países. Pero por cuestiones inexplicables, cuando trabajamos al lado del
sillón dental, nos olvidamos de muchas cosas y enfocamos nuestros sentidos
hacia la restauración.
Si no, veamos las cifras que
encontraron Beltrán, García y Paredes en su Encuesta Nacional "La Práctica de
la Odontología en el Perú": 90% de las actividades odontológicas son
restaurativas y escúchelo bien, el 1% es prevención. Busque estudios similares
en su país, si Ud. no es peruano pero es muy probable que la realidad sea
similar.
No nos limitemos a ser sujetos
pasivos ni esperemos que las autoridades, el Ministerio o el Colegio se
encargue. Promueva los procesos de cambio y favorezca cualquier actividad
colectiva hacia la prevención y la promoción de la salud. Pero en el día a
día, haga de su parte y coloque responsablemente su aporte a que la
Odontología cambie y se oriente hacia mejorar los indicadores de salud bucal
de nuestra gente. No espere ni critique, actúe.
Reenfoque su ejercicio hacia la
prevención. Es lo apropiado, es lo lógico, es lo que nuestros países
necesitan. Y nunca se olvide que la mejor odontología es la que practicamos en
un paciente que aprendió a controlar su placa bacteriana.
Otero
J, Otero J. Marketing dental social y prevención en Odontología. Odontología
Ejercicio Profesional 2005;6(7): http://www.odontomarketing.com
(10.07.2005)