|
|
|
Agosto 2000 Principios
Generales de Administración Dr.
Carlos Horacio Nápoli (Argentina) Acerca
del autor El
Dr. Carlos Horacio Nápoli se graduó como Odontólogo en la Universidad
de Buenos Aires en 1970 y ejerció la profesión por 25 años, interesándose en
el Área del Gerenciamiento del Servicio Odontológico. En 1991 siguió el Curso
de Auditoría y Evaluación de la Calidad en la Atención Odontológica del
Colegio de Odontólogos de la Provincia de Buenos Aires e hizo los estudios de
la Maestría en Administración de Servicios de Salud en la Universidad de
Ciencias Empresariales y Sociales el año 1996. Actualmente es el Presidente de
Odontología Personalizada S.A. (OPSA), entidad que brinda atención dental a
grandes grupos humanos y es un destacado dictante en temas de Administración y
Marketing en Odontología. De
los preceptos básicos indicados por Peter
Druker para una administración eficiente, transcribimos la síntesis de los
siete principios fundamentales que darán el marco general del tema: 1.
Administrar es tratar con seres humanos. Es
provocar que la gente sea capaz
de un desempeño conjunto donde se logren hacer eficientes
sus puntos fuertes, e inoperantes sus puntos débiles. Esto es organización
y es el motivo por el cual la administración constituye un factor
crítico y determinante. Nuestra
capacidad de contribuir a la sociedad depende tanto de la administración de las empresas en que trabajamos como
de nuestros esfuerzos, habilidades y
dedicación. 2.
La cultura Como
la administración busca la integración de personas en una empresa común,
tiene hondas raíces en la cultura. Lo
que hacen los gerentes en Alemania Occidental, Inglaterra, los Estados
Unidos, el Japón o el Brasil es exactamente igual. Cómo
lo hacen puede ser muy distinto. Uno
de los retos que afrontan los gerentes en un país desarrollado es encontrar e
identificar aquellas partes de su
propia tradición, historia y cultura que se puedan utilizar como bloques de
construcción para su administración. La diferencia entre el éxito económico
japonés y el atraso relativo de la India por ejemplo, se explica en gran parte
por el hecho de que los administradores japoneses lograron implantar en su
propio terreno cultural, conceptos administrativos importados y hacerlos
prosperar. 3.
Los objetivos y el compromiso Toda
empresa requiere objetivos simples, claros y unificadores. Su misión
tiene que ser suficientemente clara y grande para ofrecer una visión común.
Las metas tienen que ser claras, públicas y reafirmarse con frecuencia. Mucho oímos
hablar de la ''cultura'' de una organización. Lo que queremos decir con esta
expresión es en realidad, identificar el compromiso de toda empresa con
determinados objetivos y valores comunes. Sin
tal compromiso, no hay empresa; hay solamente una muchedumbre. El
deber de la administración es pensar a fondo, fijar y ejemplificar esos
objetivos, valores y metas. 4.
La capacitación También
es deber de la administración capacitar a la empresa y a todos sus miembros
para crecer y desarrollarse a medida que cambian las necesidades y las
oportunidades. Esto quiere decir que toda empresa es una institución de
aprendizaje y enseñanza. Hay que incluir la capacitación y el desarrollo en
todos sus niveles - capacitación y
desarrollo que no terminan nunca. 5.
La comunicación Toda
empresa se compone de personas que tienen distintos conocimientos y habilidades,
que hacen muchas cosas distintas de trabajo. Por esta razón hay que organizar
la empresa en base a la comunicación y a la responsabilidad individual. Cada
miembro tiene que pensar qué es lo
que se propone alcanzar -y asegurarse de que sus compañeros conozcan
y entiendan ese propósito. Cada uno tiene que pensar qué
debe a los demás -y asegurarse de que los demás entiendan
y aprueben. Cada cual debe pensar qué
necesita de los demás -y asegurarse de que los demás sepan
que se espera de ellos. 6.
La evaluación Ni
el volumen de producción ni el balance de utilidades de por sí, son una medida
adecuada del rendimiento de la administración y de la empresa. La
posición en el mercado, la innovación la productividad, la formación de
personal, la calidad y los resultados financieros - todas estas cosas son
cruciales para el rendimiento e incluso la supervivencia de una compañía. A
este respecto, las empresas son como los seres humanos. Así como nosotros
necesitamos una diversidad de medidas para evaluar la salud y el comportamiento
de una persona, necesitamos diversas medidas para la evaluación de la empresa.
El rendimiento tiene que incorporarse
en la empresa y en su administración;
tiene que ser medido o por lo menos justipreciado, y es necesario mejorarlo
continuamente. 7.
El resultado Finalmente,
lo más importante que hay que recordar es que en cualquier empresa no existe el
“resultado” dentro de ella misma. El resultado de un negocio es un cliente
satisfecho. El resultado de un hospital es un enfermo curado. El resultado de
una escuela es un estudiante que aprendió algo y lo pone en práctica diez años
después. Dentro de la empresa sólo hay centros de costos. Los resultados solamente existen en el exterior. Resumido
por Carlos H. Nápoli de “ Oficio y Arte de la Gerencia vol. II
Sel. Joseff Bower. Harvard Business School Press” |