Los
profesionales de la salud ejercían una profesión liberal hasta que se creó el
Nomenclador Nacional (decreto 2935/77) y desde entonces, todo tratamiento debería
encuadrarse en un código (sumamente desactualizado) de lo contrario, no podría
llevarse a cabo, pues no sería reconocido.
A
esta falta de libertad en el ejercicio profesional, se le suman las reglas
internas para bajar costos y aumentar las ganancias que suelen tener las
Empresas hoy en día. Muchas de estas reglas competitivas e ilegales se
mantienen en un pacto de silencio entre las mismas y los profesionales (con
desconocimiento de los pacientes). Aquellos que no las aceptan, y/o las revelan,
pierden su puesto de trabajo.
Hay
empresas que imponen una garantía en sus tratamientos, un tope de 2 ó 3 códigos
por mes, y/o en las facturaciones, no reconocimiento de partes de un tratamiento
(de los que la empresa dice cubrir), atrasos en los pagos, cheques diferidos y
desdoblados en subpagos, débitos desmedidos de auditoría, etc, etc, etc...
El
decreto de desregulación de Obras Sociales (9/93) profundiza aún más la
problemática ya que libera el Mercado de la Salud al mejor postor desatendiendo
la calidad de vida de los profesionales y la salud de la población.
A
través de publicidad inductiva, las empresas ofrecen salud a bajo precio
ignorando el paciente/cliente que recibirá sólo una parte insignificante de la
misma viéndose burlado en su buena fe.
“La
Salud es considerada una inversión y no un gasto”
sostienen los
empresarios de la salud no acompañando, de esta forma, al proyecto que intenta
generalizar el IVA, “pues la medicina prepaga, no se encuentra en
condiciones de trasladar la alicuota a sus asociados”... Sin embargo
el recargo de IVA debería absorverlo la empresa y no sus afiliados. Por el
momento, los únicos que abonan IVA dentro del misérrimo honorario; son los
profesionales que trabajan para dichas empresas, muchos de los cuales han
sufrido este impacto negativo, teniendo
que cerrar sus consultorios.
Peligra
la fuente de trabajo
Muchos
profesionales de la salud, se ven envueltos en una suerte de “despido amigable
sin indemnización” luego de que su empleadora (Prepaga, Obra Social, etc) es
vendida a otra empresa y/o terceriza su servicio en una Intermediaria. Quienes
no aceptan las nuevas modalidades de trabajo y su consecuente disminución
honoraria, quedan fuera de cartilla.
Otros
se ven retirados del sistema, sólo porque la Empresa (con la cual mantienen
contrato directo) terceriza el servicio en una Intermediaria que posee su propia
Clínica y lista de prestadores. En estos casos ¿Qué ocurre con aquellos
pacientes que se atendían con los profesionales que quedaron fuera de cartilla?
Muchos
pacientes tramitan en vano la baja del servicio odontológico (para abonar sólo
medicina en su cuota mensual y continuar particularmente con su dentista de
cabecera) pues la Empresa se niega a separar los fondos de medicina de los de
odontología, argumentando que “viene todo junto en un paquete”...
En
muchas Clínicas, el personal administrativo se encuentra en una verdadera
relación de dependencia, mientras que los profesionales deben facturar con
recibo “B” y/o simular el alquiler del espacio físico que ocupan, surtir
del instrumental y materiales, y del uniforme requerido ; siendo que éstos
no ejercen una actividad independiente. La falta de legislación laboral sobre
el tema es evidente.
¿Es
posible que este sistema empresarial deteriore la relación
paciente-profesional?
Los
profesionales dicen que los pacientes dejaron de ser “sus pacientes”
para pasar a ser “clientes de la Empresa”; y a su vez, ellos
dejaron de ser “profesionales de la salud” para pasar a ser sólo
“prestadores”.
El
proyecto 383/97 en estudio en la Comisión de Salud del Senado, regularía la
relación Empresa-Usuario, faltaría regular la relación
Empresa-Profesional y así completar el triángulo de éste, que es sólo
el primer round de: “Empresas versus Salud”.
Esquema
sobre la problemática profesional
En
el siguiente esquema, se representa (a grandes rasgos) el sistema actual de
atención odontológica. Dentro del sistema, encontraremos la problemática que
presentan los profesionales que trabajan para empresas, y fuera del mismo, se
ubicarían los que intentan entrar, atienden pacientes particulares y/o trabajan
bajo una verdadera relación de dependencia.
Referencias:
P.P.:
Problemática profesional.
H.P.: Honorarios paupérrimos.
A.P.: Atrasos en los pagos.
A.T.P.: Ausencia total de los pagos.
I.M.P.: Inducción a la mala praxis.
T.P.: Topes en las prestaciones.
T.F.: Topes en las facturaciones.
D.D.: Débitos desmedidos.
C.S.C.: Contratación sin contrato.
F.L.L.: Falta legislación laboral.
S.T.: El que no entra en el SISTEMA, se encuentra
sin trabajo.