En
nuestras sociedades, es comúnmente aceptado que los niños son
creativos y que muy pocos adultos lo son. De esto se puede deducir que la
creatividad se pierde por completo con los años. Lo cual, al parecer, no es cierto.
Lo que sucede es que durante el complejo proceso de cambio que implica el
crecimiento y desarrollo, se produce un condicionamiento y se da una uniformación de los individuos, como efecto de distintos factores educativos, psicológicos, culturales y
sociales que moldean nuestra manera de pensar y actuar. Esto ocasiona que
"escondamos" inconscientemente ciertas conductas y habilidades.
La filosofía de la
gestión moderna destaca a la creatividad como una cualidad altamente
valorada en el líder, pero lamentablemente escaza. Es la creatividad la que ha
facilitado a unos pocos idear productos y servicios novedosos y valiosos, para solucionar
problemas, brindar beneficios y cambiar mentalidades.
Al hacer
empresa, no podemos limitarnos a seguir exactamente el camino trazado por
los demás y depender de la suerte para superarlos. Tenemos que asumir
riesgos calculados y tomar nuevas rutas que nos permitan alcanzar la cima. Patra esto, necesitamos ser flexibles y requerimos romper
esquemas y costumbres que muchas veces nos enfrazcan y conducen directamente
al fracaso o la mediocridad.
Pensemos
que nuestros hábitos nos condicionan a seguir repitiendo de forma
permanente las mismas conductas, aunque las condiciones en las cuales se
establecieron éstos modos de actuar hayan cambiado por completo.
Debemos
aceptar que hemos sido deficientemente formados en temas empresariales y
sociales durante nuestra formación universitaria y a través de los escazos
programas de capacitación de post grado, lo cual es una limitante para
plicar nuestros conocimientos en técnicas odontológicas a nuestros
pacientes.
Con estos
recursos limitados y dejando la creatividad de lado, no llegaremos nunca a
lograr el principal objetivo de nuestra carrera: "Solucionar el
problema de salud bucal de la población y generar en el camino los recursos
que nos permitan vivir digna y decorosamente"
Aplicando
estos conceptos a nuestra práctica odontológica, es
innegable que frente al proceso de profundos cambios en el sector salud
que vivimos debemos aprovechar esto como un momento ideal para innovar y dar a la luz nuestra
creatividad y así crear sistemas para ejercer competitivamente nuestra
profesión en beneficio de nuestros semejantes.
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