Sobre los autores:
Dr. Jaime Otero M. - Dr. Jaime
Otero I. (Perú)
Odontólogos con Maestría
en Gerencia de Servicios de Salud, con amplia experiencia de trabajo en la
prestación y gerencia del servicio odontológico y la generación de contenidos,
herramientas y aplicaciones de gerencia, administración y marketing en
Odontología. Docentes del Instituto Panamericano de Gestión de la Salud que
han desarrollado y dictado más de 100 seminario de Marketing dental y Gerencia
en Odontología.
Editores de www.odontomarketing.com
y www.gerenciasalud.com y autores
de 5 libros y más de 300 artículos sobre la especialidad.
Ver otras publicaciones del autor
" Hoy es el inicio del resto de mi vida"
Muchas
veces nos encontramos desalentados y sin saber a dónde nos estamos dirigiendo
con nuestro ejercicio profesional. Abrumados por la alta competencia a la que
nos sometemos y frente a complejas situaciones económicas, solemos
enfrentarnos al paso del tiempo con pesimismo y con cierto grado de
mediocridad.
Actuando
de esta manera, muchos de nuestros colegas desperdician sus vidas y la inversión
que la sociedad ha efectuado en ellos y nunca logran alcanzar el éxito. ¿Sabe
Ud. cuál es la principal causa de ello? Que nunca definieron lo que era
para ellos el éxito, nunca establecieron a dónde querían llegar.
Por
eso el enunciado del título de la presente nota: Empiece por el final. Es
decir: antes de emprender la marcha, defina claramente a dónde se está
dirigiendo... Recuerde siempre la famosa frase del Libro "Alicia en el país
de las maravillas": "Si no sabes a dónde quieres ir, da igual qué
camino tomes".
Siendo
específico y estableciendo objetivos claros, defina qué pasos debe seguir
para alcanzar su meta y determine plazos de tiempo. Visualice qué desea
lograr en el corto plazo, mediano plazo y largo plazo y apunte siempre hacia
ese fin. Escriba lo que desea y
autoevalúese constantemente, para corregir en la marcha el camino.
Depende
de Ud. y de su perseverancia y capacidad de autoanálisis y autocrítica.
Emprenda este camino, que sin duda le dará satisfacciones y tenga siempre
presente el consejo que brindó Winston Churchill a un grupo de graduantes de
una conocida Universidad nortemaericana: "Nunca, nunca, nunca, se
rinda"